miércoles, 31 de julio de 2013

La imagen de México en el exterior como herramienta de poder blando



Por Gustavo Nieto Idiaques

En el sistema internacional, la imagen que un Estado proyecta hacia el exterior provoca en gran medida la actitud y acciones que los demás Estados tienen hacia éste. Esta relación se puede explicar argumentando que las imágenes de los Estados que los líderes o tomadores de decisiones tienen, moldean las elecciones que se toman en materia de política exterior, es decir, una buena imagen refleja una actitud positiva y de cooperación de otras naciones.

       En el sentido anteriormente descrito, México ha sufrido durante las últimas décadas un deterioro de su imagen a nivel internacional. Lamentablemente, construir una imagen positiva (al igual que la confianza en las relaciones personales), toma tiempo y es difícil de lograr, mientras que por otro lado, basta un simple hecho negativo, por muy pequeño que éste sea, para que todo se venga abajo y en el imaginario colectivo prevalezca la imagen desfavorable de algún Estado.

        Si bien es cierto que son los mismos Estados los que construyen la imagen que desean proyectar hacia el exterior, también debemos entender que la imagen-país no es un constructo monolítico que surja exclusivamente desde el interior de las distintas naciones. La realidad es, que en la constante lucha de poder en el sistema internacional, la imagen-país es un producto de ataques y contraataques entre Estados a nivel regional e internacional dependiendo de los intereses particulares que se tengan como objetivo alcanzar.

        De este modo, los problemas de imagen a los que se ha enfrentado México responden en mi opinión, no sólo al mal gobierno, a la violencia derivada del narcotráfico y los altos índices de corrupción y pobreza a los que históricamente nos hemos enfrentado, sino que también es en buena medida, consecuencia de nuestra cercanía con Estados Unidos, así como a la competencia regional y cultural que tenemos con algunos países de América Latina, principalmente Brasil.

       Estados Unidos, defiende su hegemonía en el sistema internacional, no sólo a través del uso de coerción económica y militar (poder duro), sino que también despliega todo el poder mediático a su alcance para imponer imágenes positivas o negativas (dependiendo el caso) a los demás Estados de acuerdo a sus intereses. En este sentido, México no es la excepción, por lo que en gran medida, la imagen negativa que hemos adquirido, responde a la imagen estereotipada que Estados Unidos a divulgado a través de su poderosa red de mass media y sobre todo a través de su gran arma ideológica: Hollywood.

        Por el otro frente de batalla, tenemos el intento de construcción de una imagen negativa de México por parte de Brasil (por mencionar al más destacado). De esta manera, se pretende no sólo ganar  la feroz batalla por los mercados de inversiones, sino que también están en juego trofeos nada desdeñables, tales como el aumento en el turismo y la joya de la corona que sería el liderazgo regional (si es que existe), utilizado como bastión en su afán de reconocimiento como potencias emergentes. En otras palabras, este fenómeno debe entenderse como un juego de suma-cero en el que las pérdidas de algunos Estados se convierten en ganancias para otros. Después de esta revisión, lo que cabe preguntarnos es, ¿qué podemos hacer para lograr mejorar la imagen de México en el mundo? ¿cuáles son las ventajas que podemos aprovechar? ¿cómo lograr un impacto positivo en la imagen del país?

       En primer lugar, debemos tener claro que una imagen-país positiva sólo es posible como resultado de una estrategia de política exterior, es decir, priorizando este tema a nivel de seguridad nacional de Estado. De este modo, se integrarían los diversos actores involucrados a nivel gubernamental para trabajar en conjunto para lograr una estrategia concisa y plural que nos guíe a una imagen-país favorable.

        Como un segundo paso, sugiero que se realice una revisión exhaustiva de las ventajas comparativas y competitivas que México tiene ante otros Estados. En este sentido, se deben tomar en cuenta el tamaño del país (el décimo cuarto más extenso del mundo[1]); su población (undécimo más poblado[2]); su región continental del planeta (se sabe más de los países de América del Norte que de los de otras regiones como África o Asia); la dimensión de su economía (la onceava del mundo y la segunda de América Latina según el Fondo Monetario Internacional); así como sus vastos recursos naturales (gas, petróleo, entre otros) y culturales (herencia prehispánica, diversidad lingüística, así como un extenso patrimonio culinario).

        Finalmente, resta la cuestión del cómo, tal vez, la cuestión más trascendente, pero sin ningún efecto de gran magnitud si no se lleva a cabo tomando en cuenta los otros dos aspectos simultáneamente.

     “La marca nación se ha convertido en una estrategia muy popular para moldear la imagen de los países. El nuestro cuenta con su propia Marca México, creada oficialmente en el año 2005 […] hasta ahora ha sido gestionada en la Secretaría de Turismo.”[3] Aquí se observa, en mi opinión el primero de muchos errores en la estrategia que se ha adoptado, pues este asunto debería corresponder (casi exclusivamente) a la Secretaría de Relaciones Exteriores, ya que su personal es el que está capacitado precisamente en los temas que el país busca lograr como objetivos de la política exterior.

   México es un país que posee relativamente una red comunicativa amplia y tecnológicamente avanzada, en este sentido, la estrategia más sensata que se debería poner en práctica, sería la de utilizar todo el poder mediático a su alcance para persuadir a los demás Estados en el campo ideológico, institucional y cultural, a través de sus atractivos antes mencionados, es decir, utilizando de manera inteligente, el extenso  poder suave disponible.

         En el intento de impactar positivamente la imagen-país de México, se han privilegiado a manera de publicidad y marketing temas económicos, de comercio, turismo y en menor media de cooperación y tema culturales, sin embargo, es necesario que además de estos temas también se tomen en cuenta los relativos a la agenda nacional e internacional del país y que éstos, se guíen bajo los principios de política exterior del país.

      La (re)construcción de la imagen-país es un tema complejo y que requiere de toda nuestra atención, este es un primer intento por comenzar a reflexionar sobre el tema y tomar las acciones correspondientes. El tema debe ser entendido como un problema plural en el que se debe representar la diversidad ideológica, social y cultural de nuestro país. Sólo de esta manera podremos comenzar a articular las estrategias necesarias para lograr un plan a largo plazo que le dé un cambio radical a la imagen de México en el mundo.



[1] Central Intelligence Agency. “The World Fact Book”. Véase en: https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/
[2] Ídem
[3] Villanueva Rivas, César. “Imagen país y política exterior de México” en Revista Mexicana de Política Exterior, No. 96, julio-octubre, 2012. p. 32.

martes, 30 de julio de 2013

La diversidad cultural ¿hecho o derecho?




Por: Martín Jiménez

Hablar del derecho a la diversidad cultural puede remitirnos al antiguo debate sobre si los seres humanos nacemos con ciertos derechos que el Estado debe reconocer o si, por el contrario, el Estado nos otorga esos derechos. En ambos casos, parece que el derecho a la diversidad cultural no está contemplado por el Estado-nación tradicional, en el que únicamente se reconoce a una nación, una cultura, una historia común y, en suma, un solo tipo de sociedad.

Sin embargo, más allá de cuál sea nuestra opinión sobre el origen de los derechos de todo tipo, habría que plantearse si la diversidad cultural es o no un derecho, como lo es el derecho a la vida, a una vida sana, a la educación, etc., o si más bien se trata de una condición humana.

La conformación de los Estados-nación implicó la negación de iure de una realidad pluricultural de facto, con la esperanza de que, a partir de la exaltación ciertos rasgos comunes y la invención de mitos de fundación nacional e históricos, eventualmente existiera una nación. Esto no significa que no existan puntos en común entre todas las culturas que conforman las naciones, sino más bien que la configuración monocultural de los Estados no parece ser una realidad en prácticamente ningún país del mundo.

Con esto, no se pretende cuestionar la legitimidad de las naciones y los nacionalismos, los cuales sin duda están legitimados históricamente, sino más bien cuestionarse sobre la pertinencia de seguir pensando en que únicamente existe una cultura para cada nación. Es decir, que en la mayoría de los países existe una cultura nacional (poco importa si en buena medida se fundamenta en mitos, puesto que su legitimidad está dada por la historia), así como también existen culturas locales y regionales, que sobre todo en los últimos veinte o treinta años han exigido cada vez más un derecho a que sea reconocida su existencia (que no es lo mismo que el reconocimiento de su derecho de existir).

Por lo tanto, no se trata de buscar que se reconozca la diversidad cultural como un derecho, ni menos como un fin. La diversidad cultural es un hecho que parece inherente a los seres humanos, en tanto que basta con que unos cuantos actúen y piensen diferente para que ya no sean reconocidos como parte de la misma cultura. Las culturas nunca son estáticas ni reconocen fronteras claras, por lo que un decreto de Estado no puede cambiar este hecho.

Tal vez partiendo de nuestras realidades (y no de un hipotético de sociedades) es que podremos caminar hacia las sociedades que queremos ser, en vez de tratar de que la realidad se ajuste a nuestras teorías.

lunes, 29 de julio de 2013

Estados Unidos, la reforma migratoria y sus posibles repercusiones para México



Por: Jaime Vigna Gómez

A principios del presente año un grupo de Senadores demócratas y republicanos presentó una propuesta de reforma migratoria al Congreso estadounidense. En la actualidad, tras ser aprobada por el Senado, está siendo revisada por la Cámara de Representantes. Como bien sabemos, un proyecto de esta naturaleza puede afectar desde varias aristas a México. La razón no sólo se limita a la vecindad geográfica y a la profunda vinculación entre ambos países: se calcula que actualmente viven 11 millones de mexicanos en Estados Unidos, seis de ellos de forma ilegal. En el caso de que esta reforma fuese aprobada tendría una serie de repercusiones políticas, económicas, sociales y logísticas para México que valdría la pena tener en cuenta para determinar si pueden adoptarse medidas preventivas o acciones para minimizar el efecto que podría tener tanto para nuestros connacionales que viven en territorio estadounidense, como para el resto del país.

En el terreno político una reforma migratoria excesivamente enfocada en el tema de la seguridad fronteriza podría acarrear tensiones entre los dos países. A pesar de que México ha enfatizado que la reforma migratoria es un asunto de competencia interna y ha limitado al máximo su visibilidad al respecto (motivado principalmente por lo nocivo que fue su involucramiento activo en el primer año del sexenio de Fox y a la política de “desmigratización” de la agenda bilateral que se ha venido implementando tras ese episodio), la administración actual ha dado un par de señales (especialmente las declaraciones de Meade y los últimos comunicados de prensa al respecto) dando a entender que México no se va a quedar con los brazos cruzados si la discusión y los proyectos comienzan a priorizar el tema de la seguridad sobre el de la obtención de la ciudadanía o la regularización migratoria. No obstante, vale la pena acotar que México tiene que ser muy cauteloso al respecto, ya que una estridencia excesiva podría dañar irremediablemente al proceso y daría herramientas a los detractores de la reforma para argumentar que es una agenda “anti-americana” que está siendo impuesta “desde afuera”.

En el plano económico la discusión gira en torno a cuánto afectará la posible regularización post reforma migratoria al envío de remesas. Es bien conocida la importancia que tienen las remesas para miles de comunidades y para estimular el mercado interno en nuestro país. Es innegable que, en caso de que se apruebe la reforma, los montos de las remesas se reducirán considerablemente. El descenso será aún más dramático si se otorga la posibilidad de que los trabajadores se lleven a sus familias a residir en Estados Unidos y si tienen que pagar, como muy probablemente pasará, los impuestos del tiempo que se mantuvieron como ilegales. La economía mexicana se verá irremediablemente afectada, por lo que sería importante ir previendo posibles medidas para estimular el mercado interno que permitan minimizar el posible impacto de la reforma.


En el ámbito social, México tendrá que planear proyectos y estrategias si pretende que los posibles beneficiados de esta reforma mantengan su vinculación con nuestro país. Afortunadamente, dentro del gobierno mexicano ya existe el convencimiento de la importancia que tienen los migrantes como posibles lazos o medios de interlocución con la capacidad de defender, o al menos visibilizar, los intereses de México en Estados Unidos. La creación del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME) y el trabajo que han venido realizado sus múltiples y variados programas es claramente una señal de esto. Una desvinculación con estos sectores representaría la pérdida de un enorme capital político que podría resultar muy provechoso para los intereses mexicanos. En medio de esta coyuntura, es indispensable hacer más visible en los medios mexicanos y estadounidenses el trabajo del IME. El posible tema de la reintegración familiar también podría traer cambios en la demografía nacional, especialmente en entidades como Michoacán o Zacatecas dónde un amplio porcentaje de los jefes de familia residen en Estados Unidos. Una reforma migratoria abriría la posibilidad de que pueblos enteros quedasen completamente abandonados o en la pauperización total en caso de que sus pobladores migraran o quedaran desamparados de los recursos que reciben a través de las remesas.

Finalmente, en el terreno de la logística, la reforma migratoria representaría un enorme reto para la red de consulados mexicanos en Estados Unidos. Actualmente, la gran mayoría de estos ya se encuentran saturados con el inmenso trabajo que implica atender a una población que, en términos generales, es mayor que la de los estados de Zacatecas, Quintana Roo, Aguascalientes, Tlaxcala, Nayarit, Campeche, Baja California Sur y Colima juntos. La Secretaría de Relaciones Exteriores ya está tomando medidas previendo esta situación, sin embargo, es muy difícil, y más con recursos limitados, estar completamente preparado para responder a la avalancha de solicitudes de asesoría y documentación que, según se prevé, podría superar los cinco millones de personas.

Frente a todas estas posibles repercusiones, es fundamental darle un seguimiento puntual a esta propuesta de reforma. A pesar de lo favorable de la coyuntura (hay un Presidente demócrata que impulsa la reforma y que está iniciando su segundo periodo presidencial, un Senado dominado por los demócratas, un proyecto bipartidista y una sociedad cada vez más receptiva a las aportaciones que realizan los migrantes), el escenario es complicado. El líder republicano en la Cámara de Representantes declaró públicamente que haría todo lo que estuviera en sus manos para detener la reforma y es una realidad que están tomando fuerza tanto las propuestas de fragmentar el proyecto (para aprobar, por supuesto, únicamente la parte de seguridad fronteriza), como los intentos por orientar los debates en torno al tema de la seguridad. Asimismo, fantasmas que ya parecían superados, como el del muro fronterizo, han vuelto a reaparecer en la agenda. A pesar de todo ello, la propuesta sigue viva. Sus promotores no se rendirán fácilmente, ya que están conscientes de que una coyuntura como la actual no se volverá a presentar en los próximos dos o tres decenios. La guerra, por lo tanto, no se ha perdido. Sea cual sea el resultado, habrá que estar preparados para sus posibles consecuencias.


P.D. Si les interesa saber más acerca del tema les recomiendo que sigan el blog de Alexandra Délano en Letras Libres. http://www.letraslibres.com/blogs/frontera-adentro




Brasil tras la reforma al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas

Por Erika Uribe
El fin de la Guerra Fría, los constantes cambios, las transformaciones en el mundo, el surgimiento de nuevos actores en la escena internacional así como el desarrollo de los procesos globales, han demostrado la creciente necesidad de reformar ciertas áreas de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Dentro de estos cambios destaca la reforma al Consejo de Seguridad (CS), tema sumamente debatido en las últimas décadas en donde diversos países de la comunidad internacional han preparado propuestas de manera individual y en conjunto con la intención de lograr un CS que responda de manera más efectiva a las necesidades actuales y que actúe de una manera más eficaz a los nuevos desafíos que atentan contra la paz y la seguridad internacional, objetivo primordial del Consejo.

En este mismo sentido, destacan las posturas de algunos países latinoamericanos que han ido adquiriendo cierta notoriedad en la región y que se encuentran sumamente interesados de una forma u otra, en formular cambios al CS, mismos que desde su perspectiva representarían sus intereses individuales y/o regionales según el tema.

Actualmente, Brasil es considerado como una “potencia emergente” al formar parte del grupo de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Su creciente liderazgo en América Latina así como el aumento considerable en calidad y cantidad de sus relaciones internacionales con todo el mundo, han permitido que adquiera un papel más activo particularmente en el seno de Naciones Unidas y particularmente en el Consejo de Seguridad. Desde 1946, Brasil ha ocupado diez veces un asiento como miembro no permanente[1].

Dentro de las principales características que reflejan la postura de la delegación brasileña se encuentran la urgente necesidad de un Consejo de Seguridad que responda a las necesidades actuales internacionales de una forma más legítima, representativa, efectiva y eficiente, la revisión y composición del número de miembros permanentes y no permanentes, la necesidad de una reforma para satisfacer las nuevos requerimientos de legitimidad y representatividad del órgano de seguridad así como una operatividad con el fin construir un nuevo orden de cooperación entre los países a través del fortalecimiento de la ONU y redistribución del poder en la toma de decisiones cruciales para salvaguardar la paz y seguridad internacionales.

En la Cumbre de la ONU del año 2005, el proceso de reforma del CS constituyó el tema más álgido entre las discusiones debido a su complejidad y la diversidad de opiniones y propuestas. Fue entonces cuando se formó el llamado Grupo de los 4 (G4) compuesto por Alemania, Japón, India y Brasil. En términos generales Alemania, Brasil, India y Japón indicaban que deberían adquirir una membrecía permanente junto con otros dos países africanos, de esta manera habría 6 nuevos participantes así como aumentar cuatro lugares más para los lugares como miembros no permanentes. Finalmente el G4 planteaba revisar en un periodo próximo de 15 años la actuación de los nuevos permanentes con la intención de analizar el derecho a veto.

Lo cierto es que detrás de los distintos posicionamientos que la diplomacia brasileña ha realizado en torno a la reforma del Consejo, el interés individual de Brasil por ser uno de los países que ocupen los posibles nuevos asientos es evidente. Desde hace algunos años a la fecha, Brasil ha ido acomodando sus intereses y fortaleciendo sus lazos con naciones aliadas de manera que a logrado  “jugar sus cartas” a nivel regional e internacional en el caso –remoto, catalogado por muchos expertos- que la reforma se llevara a cabo.

¿Por qué Brasil debería ser un miembro permanente en el CS? (desde la óptica brasileña)

  • La composición del Consejo de Seguridad ha permanecido intacta 1965, año en que se amplió el Consejo de 10 a 15 estados miembros.
  • No existe un Estado representante de la comunidad latinoamericana.
  • No existe otro país en América Latina que haya mostrado tan abiertamente su postulación como posible miembro permanente.
  • Brasil ha participado en aproximadamente 25 operaciones de paz, ha integrado misiones en África, América Latina, Europa y Asia a través de envíos de tropas, observadores militares, policías y observadores electorales.[2]
  • Brasil recuerda que es el país más grande tanto en población, territorio y economía en América Latina.
  • Cuenta con el apoyo de países como Rusia, Cuba y por supuesto, sus aliados dentro del grupo de los 4.
  • Brasil vive un momento clave al poseer un amplio alcance global al ser de los pocos que tienen relaciones con todos los países del mundo.[3]
  • Brasil es considerado por muchos como una potencia emergente y con grandes promesas de desarrollo.
  • Brasil posee una experiencia importante a comparación de otras naciones –como el caso de México- en el seno del Consejo, aspecto que le ha permitido conocer más a fondo sus necesidades, formas de trabajo y temas en la agenda.



La campaña de Brasil puede ser vista desde varias perspectivas. En el ámbito regional pugna por representar a los países latinoamericanos que no forman parte de las decisiones cruciales en torno a la seguridad y paz en el mundo. En la óptica de los países en desarrollo, Brasil se jacta de tener estrechos lazos con estados que poseen condiciones similares así como un amplio diálogo que puede observarse con más detalle en los foros de cooperación sur-sur. Finalmente y de gran importancia, Brasil se “codea” con países claves de la economía internacional como sus aliados en el G4.

Un posible ingreso de Brasil como miembro permanente le traería una mayor presencia dentro de la ONU, un afianzamiento de Brasil como un actor estratégico, mayor reconocimiento mundial y aumento en las aspiraciones y trabajos para convertirse en una potencias mundial, liderazgo en América Latina en general y particularmente en Sudamérica, mayor poder político y de acción en sus relaciones internacionales, mayor participación y por ende, aumento en las responsabilidades en Naciones Unidas, más facilidad para proponer temas y vías de acción en la agenda, mayor influencia en la solución de conflictos de paz y seguridad internacionales, posibilidad para formar alianzas estratégicas –económicas, de seguridad, entre otras- con naciones con las que no tenía un contacto tan estrecho y por supuesto, aumento significativo en la capacidad de negociación internacional.[4]

Se logre o no la reforma, es preciso acotar que Brasil ha respetado a lo largo de las últimas presidencias una política exterior de Estado con el objetivo de ganar un espacio en el CS, es así que este país latinoamericano aprovecha cada encuentro bilateral o multilateral así como distintos foros en los que participa para señalar su particular interés. Este último aspecto, no ha sido muy bien visto por sus contraparte latinoamericana a cargo de México y Argentina quienes no ven con buenos ojos el papel tan protagónico que Brasil ha adquirido.

Más allá del hecho que se llegara a consolidar una reforma al sistema de Naciones Unidas y especialmente en el órgano de seguridad –aspecto que depende de múltiples factores, intereses encubiertos y situaciones coyunturales-, la actuación brasileña debe ser un aspecto a considerar en la participación de otros países de América Latina que desean alcanzar un asiento en el Consejo. Para México, el protagonismo de Brasil en este ámbito forma parte de una más de las consecuencias del bajo perfil en la política exterior mexicana en los últimos años.






[1] La duración como miembro no permanente del Consejo de Seguridad es de dos años. Brasil ha ocupado un escaño en los siguientes bienios: 1946-47, 1951-52, 1954-55, 1963-64, 1967-68, 1988-89, 1993-94, 1998-99, 2004-2005, 2010-2011.
[2] http://www.diputados.gob.mx/cedia/sia/spe/SPE-ISS-03-08.pdf[3] El Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Antonio Patriota, ha indicado que un ejemplo del alcance de las relaciones internacionales al declarar que Brasil posee mayor número de embajadas en África que el Reino Unido. Fuente: http://lta.reuters.com/article/worldNews/idLTASIE95G05C20130617
[4] Valeria Marina Valle, “Brasil y la reforma de las Naciones Unidas” en 60 años de la ONU, ¿qué debe cambiar?, Australian National University y Universidad Nacional Autónoma de México, México, agosto de 2005, 297-320 pp.
¿La monarquía tan vigente como antes?
Por: Ángel Hamilton


Imagen tomada de BBC Mundo

En días recientes, la monarquía (principalmente la británica) ha sido objeto del escrutinio del mundo entero. La noticia del nuevo heredero de la corona británica ha acaparado la atención de los medios, al grado de disputarse los encabezados con sucesos tan destacados como el del  asilo al exconsultor de la CIA, la visita del nuevo Papa a Brasil, los trágicos accidentes en España y demás notas que han conmocionado al mundo.
La atención que se le ha dado en los medios habituales de comunicación, va en sintonía con la relevancia que  siempre le han concedido; lo que vale la pena destacar, es la popularidad que han cobrado en las redes sociales, particularmente en Twitter, donde en muchas ocasiones se han convertido en trending topic. Si bien puede afirmarse que siendo los nuevos canales de difusión de contenido, no debería extrañar a nadie, no puede pasar inadvertida la vigencia de la monarquía en nuestros días.
La monarquía es un tema que siempre tiende a generar polémica, pareciera que siempre se tiene algo nuevo que decir de lo que han hecho o dejado de hacer, y entre estos juicios de valor es inevitable la mención o crítica a su existencia. Desde luego que se pueden hallar partidarios por ambos sentidos y contrario a lo que pudiera pensarse, existe una gran cantidad de personas que los respaldan. De esta última afirmación, es de la que parto para presentar una breve reflexión de lo que sigue sosteniendo la corona, desde los tempranos años del imperio hasta nuestros días.
Si bien puede resultar para algunos un tema más de morbo que merecedor de un riguroso análisis, es preciso recordar que aún cuando sus funciones y capacidades han sido mermadas, dejando del lado lo que en un tiempo fue la "monarquía absoluta", siguen teniendo un importante, decisivo y decisorio papel en el devenir político nacional respectivamente, pero trascienden fronteras hasta el plano de la política internacional; basta con recordar las fricciones que se presentaron entre el rey Juan Carlos de España y el ex-presidente venezolano Hugo Chávez.
La monarquía ha experimentado numerosos cambios a lo largo de los años, atendiendo a un escenario político, económico, social y cultural en constante movimiento; nuevamente contemplado en los dos escenarios (nacional e internacional). Son resultado inmanente de éstos y se han convertido es garantes de la pervivencia de la corona hasta nuestra época, es decir, constituye elementos trascendentales para su existencia. De no haberse presentado, es muy probable que hoy en día las "casas reales" fueran historia  y se evocaran aquellos protocolos más como una remembranza de las antiguas formas de gobierno, que como un mención reciente de alguna corona.
Los cambios acaecidos han generado una suerte de dicotomía, yendo en perjuicio de la estructura previa, y en beneficio al mantener la monarquía. Sus funciones ahora como jefes de Estado y no igual de gobierno, son ejemplos sustanciales del cambio de paradigma que ha habido en el ordenamiento político internacional. Sus funciones siguen siendo considerables si se enfatiza en que hablamos de  una estructura creada siglos atrás, no obstante, una de las principales es mantenerse como representantes o ser elementos identitarios. Las monarquías han cobrado mayor valor como elementos culturales que políticos, han pasado a ser referentes obligados de ciertos países, y sus escándalos los han mantenido en el dominio popular; citando vagamente las cuantiosas críticas que se presentaron por los pasatiempos (en especial la cacería) de la monarquía española.
Para pensar en lo que han tenido que atravesar para asegurar su posición de confort y aún más su existencia, no tenemos más que remitirnos a la numerosas críticas y el severo escrutinio que se hace de sus labores e incluso vida privada. Dicho análisis hubiera sido impensable siglos atrás, posiblemente hasta penado con la muerte, no obstante, hoy se les enjuicia, critica, condena, obliga a pagar impuestos, por mencionar algunos. Empero, se les sigue viendo con respeto, culto y hasta cierto grado de superioridad; pero ya ha habido otro cambio significativo, resulta ser la accesibilidad, pues ya han dejado de ser una estructura infranqueable.
La afirmación del párrafo anterior va encaminada a precisar la permeabilidad actual de estas estructuras, "el sueño de ser princesa o príncipe, ya está al alcance de ser descubierto" (lease con la debida ironía). Lo anterior ha podido comprobarse en más de una ocasión, con casos tan sonados como el de Leticia en España, Máxima (argentina de nacimiento) en Países Bajos, Diana y Kate en Gran Bretaña. El hacer referencia a esta penetrabilidad, tiene por objetivo referir que ser de la realeza  "ha dejado de ser designio divino" (como se llegó a pensar, y hasta cierto punto), lo que permite una identificación con el entonces soberano, y un origen que bien puede sustentarse en el imaginario público, como tener más cosas en común. La dualidad en la mayoría de los casos se ha traducido en legitimidad.
Es así que llegamos al punto de mencionar el por qué de su existencia en pleno Siglo XXI, pues a pesar de todos los problemas, no existe como tal una predicción a corto plazo de la disolución de alguna de las casas reales; por el contrario, parece estar recobrando fuerza y acendrándose para algunas. Igualmente importante es decir que siempre han contado con altos índices de popularidad; para el caso británico "[...]menos del 20% de los subditos británicos de la reina, quieren deshacerse de la familia real, una proporción que no ha cambiado con el paso de las décadas"[1]. De acuerdo a las encuestas de opinión de Ipsos Mori, el apoyo de los británicos para instaurar una república era del 18% en 1969, mismo porcentaje que arrojó en 2011; dicho en palabras de la encuestadora "la tendencia más estable que hemos tenido jamás". Desde luego cada caso es diferente del otro, pero puede ilustrarse también con el apoyo que cobró la corona española luego del golpe de Estado.
Con lo dicho no pretendo afirmar que no existe descontento alguno con las monarquías, desde luego que hay grupos críticos[2] como los punks británicos, ahora, otros originados y acrecentados (particularmente en España) por la agravada crisis en la que Europa se encuentra inmersa. Sin embargo, basta hablar con más de una persona nativa, tener la oportunidad de visitar alguno de las propiedades reales para darse cuenta que en la fila te encuentras aún más originarios del lugar u observar sus eventos multitudinarios.
A manera de conclusión, puedo decir que la monarquía sigue viva por muchos factores, entre los que destaco: su pragmatismo (la más importante a mi juicio), percepción generalizada del pueblo como elementos culturales (reliquias conservadas de un pasado compartido), haberse convertido en referentes obligados en un plano internacional, un discreto (en comparación con sus antepasados, y no siempre) reinado, su participación en diversas actividades, un aumento de la transparencia y la pérdida constante del halo de divinidad (que por contradictorio que suene, lo considero vital para su existencia).





[1] Mark Easton de BBC Mundo, Por qué los británicos aman a la monarquía. Dirección URL: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/06/120604_jubileo_reina_isabel_por_que_aman_monarquia_med.shtml, martes 5 de junio de 2012.
[2] Confer. BBC Mundo, Los punks británicos, tan críticos del jubileo hoy como antes. Dirección URL: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/06/120529_jubileo_punks77_lp.shtml, sábado 2 de junio de 2012.

viernes, 26 de julio de 2013

Las filtraciones de Snowden, un tema de política interna más que un tema de política exterior.

"I will say that every country in the world that is engaged in international affairs of national security undertakes lots of activities to protect its national security, and all kinds of information contributes to that, and all I know is that that is not unusual for lots of nations."
Obama

Escrito por Chantalle González 



Las filtraciones realizadas por el excontratista de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA) Edward Snowden –que revelan un extenso programa secreto de ciberespionaje para combatir el terrorismo internacional- han agitado la escena política y mediática internacional en los últimos meses. No obstante, llama la atención el hecho de que las mayores repercusiones y muestras de repudio al programa, hayan tenido lugar al interior de Estados Unidos y no en los países vigilados, como sería lógico. Es decir, el tema central que indudablemente es de política exterior (en referencia a las estrategias y tácticas con las que EE.UU. lleva a cabo sus relaciones con otros países) ha sido primordialmente abordado como un asunto de política interna, vinculado a la defensa de las libertades civiles de los ciudadanos estadunidenses. 

En la ámbito diplomático, las discusiones no se han centrado tanto en el programa de espionaje per se sino en la serie de eventos suscitados a partir de este; por ejemplo el "asilo político" a Snowden o el problema con el avión de Evo (gravísimo, por cierto). El espionaje de personas y gobiernos extranjeros como parte de la estrategia de seguridad internacional de Estados Unidos –el cual no tiene nada de novedoso, basta pensar en la Guerra Fría- ha pasado a segundo plano y las reacciones de los jefes de Estado agraviados han sido por decir lo menos, tibias (salvo se podría decir en el caso de Alemania). 

Ejemplifiquemos con la reacción de México, la Secretaria de Relaciones Exteriores únicamente declaró a través de un vocero: "[…] Se ha establecido comunicación con el Gobierno de Estados Unidos de manera directa y con la seriedad que el tema merece" y días más tarde añadió “[…] El Gobierno mexicano reiteró al Gobierno de los Estados Unidos, por los canales diplomáticos, su exigencia de información amplia sobre el asunto". A la fecha aún no se han dado a conocer los alcances del programa en nuestro país, si se llevó a cabo con anuencia del gobierno y quiénes fueron sujetos a este. 

Al contrario de esta reacción internacional, es al interior de Estados Unidos donde se han llevado a cabo las más importantes muestras de protesta. Miembros del Congreso, organizaciones de defensa de los derechos civiles, empresas trasnacionales (entre ellas Facebook Y Twitter) e incluso individuos, han demandado explicaciones concretas al gobierno de Obama. Al ser una sociedad que venera las libertades civiles, el acotamiento del gobierno, una democracia “pura” en que incluso los derechos de los ciudadanos están por encima de las necesidades de la seguridad n
acional y por encima de la autoridad del gobierno en turno; han rechazado tajantemente el programa de ciberespionaje y exigen se transparente. 

A las razones del rechazo, es posible añadir la difuminación (no desaparición) de la sensación de inseguridad -que permitió la aprobación del Acta Patriótica en 2001- y del miedo a la amenaza terrorista (algo tendrá que ver la captura de Bin Laden y otras cabecillas de organizaciones terroristas).

El impacto político y mediático de PRISM ha sido de tal magnitud porque ciudadanos estadunidenses se han sentido afectados por el hecho, y están temerosos de encontrarse frente a un Estado orwelliano que atenta contra sus libertades civiles y contra la Cuarta Enmienda de su constitución. En consecuencia, los miembros de la administración Obama han centrado sus esfuerzos en asegurar que PRISM estaba dirigido a ciudadanos no-estadunidenses y que tenía salvaguardas para minimizar la adquisición de información de estadunidenses, y por ende han explícitamente aceptando, sin intensos siquiera de excusarse, el espionaje a gobiernos extranjeros (como si ese fuera un tema de mejor relevancia). 

A pesar de los intentos recientes de Obama por distraer la atención del tema y redirigir el debate nacional hacia temas económicos, es innegable la conmoción política que ha tenido en su gobierno. De acuerdo a una encuesta realizada por el Wall Street Journal, la popularidad de Obama ha caído a los niveles más bajos desde noviembre de 2011; y de acuerdo a una encuesta de Gallup sólo el 37% de los estadunidenses afirma apoyar el programa de espionaje.

Sin hacer de lado la explicación de porqué el tema ha tenido tal impacto mediático, no es posible ignorar las repercusiones del tema en la tendencia, registrada ya desde hace unos años –principalmente a raíz de las acciones unilaterales del gobierno de W. Bush- de la pérdida de la legitimidad internacional de Estados Unidos y del análisis de esta variable como elemento del posible declive de la hegemonía de Estados Unidos. 
C

jueves, 25 de julio de 2013

Apreciaría sus amables comentarios sobre estas dos notas

El primer saque: Should the U.S. be more like Mexico?
La respuesta: The new Mexico, beyond stereotypes

La seguridad y el papel de las asociaciones civiles y la policía comunitaria.

Por Yussef J. Toriz Esteban

"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas."
Milton Friedman.

 La seguridad y el papel de las asociaciones civiles y la policía comunitaria.


Seguridad es una palabra que cada vez escuchamos con más frecuencia en noticias, periódicos e incluso campañas políticas. Podemos entender un concepto básico de seguridad como el de estar “seguros” contra algo. Ese “algo” pueden ser muchas cosas: robos, secuestros, guerras e incluso choques o enfermedades. El concepto es ambiguo pero podemos tener la certeza que su fin es tener a un individuo libre de amenazas. Sin embargo, ¿quién es el responsable de brindarnos esa seguridad? ¿Tenemos nosotros mismos que darnos esa seguridad o es una obligación de una institución mayor, como el Estado?

Hoy hablare sobre el papel del Estado y el de la sociedad en cuestión de seguridad. Si entendemos al Estado como una institución que tiene la responsabilidad de brindarle protección a la sociedad, entonces la seguridad recae en sus manos. Pero en un escenario donde el Estado es un Estado fallido el cual no tiene la capacidad para brindarle esta seguridad a la sociedad, ¿qué papel tiene que jugar la sociedad?  

A falta de seguridad por parte del Estado la sociedad ha buscado tener una protección por medio de la unión entre ciudadanos para un fin común: el bienestar de la sociedad. Lo que antes eran  “AC” –Asociaciones Civiles- que buscaban cubrir necesidades básicas que el Estado no podía cubrir: educación, salud, alimentación; hoy en día, son movimientos ciudadanos que se asocian para protegerse unos a otros. 

En los últimos años la creación de movimientos como “Hermanos del Camino”, “Movimiento ciudadano”, “Ayúdame que yo también soy mexicano” nos demuestran que los ciudadanos cada vez están más preocupados por brindarle a la sociedad la protección y seguridad que el Estado es incapaz de brindar.  

Según Thomas Hobbes, “La seguridad es una de las causas del establecimiento del Estado moderno, buscando la protección del individuo y la satisfacción del bienestar general como justificación para su supervivencia.”  De esta forma, entendemos que el Estado tiene la responsabilidad de brindar seguridad ya que esa es una de las causas por las que se estableció en primer lugar. En este caso, si el Estado deja de brindar seguridad a la sociedad entonces no está cumpliendo con una de sus obligaciones como Estado. 

De ser así, la sociedad tiene la libertad de asociarse y hacer las cosas con las que el Estado no está cumpliendo. Se van perdiendo más las obligaciones del Estado y la sociedad se va llenando de responsabilidades que antes no le correspondían. 

La primera asociación civil, de la época moderna, es la Cruz Roja. Fue fundada en 1863 por Henri Dunant, un hombre de negocios suizo quien fue testigo de las consecuencias de la Batalla de Solferino, en Italia. Dunant quedó tan impresionado, que reclamó la creación de un cuerpo de voluntarios para socorrer a los heridos de guerra. De esta manera se crea la Cruz Roja Internacional, la cual en la actualidad está presente en 186 países y trabaja conjuntamente con gobiernos y organizaciones internacionales. 

Después de la Cruz Roja, se han ido formando nuevas asociaciones civiles. Algunas van creciendo hasta formar organismos internacionales, otras se quedan en Asociaciones civiles y otras fueron movimientos pasajeros que pueden desaparecer. En la actualidad, la creación de nuevas asociaciones civiles va en aumento a nivel mundial. Cada vez hay más movimientos ciudadanos interesados en la educación, en la salud, el calentamiento global, etc. que cobran más importancia y adquieren más poder. 

A pesar de que en los últimos años han ido creciendo, en México existen aproximadamente 30 mil organizaciones en todo el sector no lucrativo, comparándolo con otras naciones, como Estados Unidos se queda muy abajo, pues el país vecino del norte cuenta con 3 millones de asociaciones de ciudadanos. 

Sin embargo, la situación actual de inseguridad en México ha llevado a la sociedad ha tomar más interés en la materia, y en crear movimientos ciudadanos, también es importante mencionar el papel de las redes sociales y su creciente importancia las cuales permiten a los ciudadanos organizarse de mejor forma y tener más poder de convocatoria. 

Un ejemplo claro de un movimiento ciudadano es "Hermanos del Camino"  ya que esta asociación nace por la migración, la cual es un fenómeno que se ha convertido en parte fundamental de la agenda internacional. Su presencia cada vez mayor obliga a los Estados a abordarlo no sólo desde la política interior sino también desde las relaciones bilaterales y regionales, e incluirlo en las agendas de seguridad nacional. 

En la actualidad, la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran los migrantes en México es extrema, sobre todo, en casos de secuestro en las que se viola su dignidad personal y los derechos inherentes a ésta. El hecho afecta no sólo a las víctimas, sino también a sus familias y comunidades. Se trata de un delito que atenta directamente con la seguridad pública. Vulnera, además, los derechos humanos de los migrantes a la libertad, a la legalidad, a la seguridad jurídica, a la integridad, seguridad personal, y en algunos casos, incluso el derecho a la vida. 

Debido a esta situación, se crea el albergue de migrantes "Hermanos en el Camino" el 27 de Febrero del 2007 por el Padre Alejandro Solalinde para ofrecer asistencia humanitaria e integral (alimento, posada, apoyo psicológico, médico y jurídico) así como orientación a los migrantes de Centro y Sudamérica, Asia y África, que se encuentran en su mayoría, en trayectoria a los Estados Unidos. Más de 400 migrantes durmieron en el refugio la primera noche. El flujo de personas ha sido constante desde entonces.
El albergue Hermanos en el Camino se encuentra en una de las regiones más pobres de México: Ciudad Ixtepec, en Oaxaca. Ciudad Ixtepec, con su  importancia estratégica y geopolítica en el Istmo de Tehuantepec, cuenta con 24 mil habitantes y ha sido  escogida  por la  delincuencia organizada para ser su centro de operaciones;  es el sitio más codiciado para obtener enormes ganancias lucrando con los transmigrantes, de todas las formas posibles.

La utilidad del albergue y su crecimiento sólo son muestra de la falta de una asociación similar auspiciada por el gobierno. Los organismos migratorios del gobierno están corrompidos y trabajan en conjunto con el crimen organizado. Las constantes amenazas al Padre Solalinde lo pueden demostrar. 

Es obligación del Estado que las autoridades traten con respeto a los migrantes, sin violar sus derechos humanos. El problema es que la mayoría de las autoridades están corrompidas. El objetivo de la policía es mantener la seguridad pública pero son ellos mismos las que la violan en primer lugar. Entonces, ¿quiénes nos dan seguridad? En este momento, creo que la sociedad confía más en Asociaciones como “Hermanos en el Camino” que en cualquier policía municipal.  

Otro ejemplo de una sociedad organizada es la policía comunitaria en Guerrero, este cuerpo policíaco se formo en 1995 al mando de la CRAC. Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias.

Para los primeros cinco años de los noventas  Guerrero vivió una crisis, al igual que el resto del país, que se profundizo más aún con  la  masacre  de 39 campesinos en Aguas Blancas, perpetrada por policías. El gobernador Figueroa se vio obligado a pedir licencia debido a estos hechos dejando a Ángel Aguirre como interino. 

La caída del aparto judicial en la zona deja a las montañas en desestabilidad y provoca una gran ola de desastre perpetrado por el crimen organizado, carreteras, caminos, veredas  y por supuesto las mismas comunidades son objeto de innumerables robos, asaltos, violaciones sexuales y asesinatos. Todas las autoridades fueron completamente rebasadas por la delincuencia, principalmente por complicidades con los delincuentes, omisiones,  negligencias o  en el mejor de los casos  incapacidad y decisión firme para combatirla.

En ausencia de una autoridad firme para combatir estas problemáticas algunos pobladores vieron la necesidad de organizarse por ellos mismos, la ineficiencia del sistema jurídico que se resistía a investigar y tras el pago de “mordidas” rápidamente dejaba libres a los delincuentes, en 1993 y 1994 los afectados de este problema de inseguridad y violación de sus derechos fundamentales, apoyados por las organizaciones sociales y la Iglesia local, empezaron a convocar a reuniones para discutir el asunto. En estas asambleas, a las cuales participaban pobladores de toda la región, autoridades comunitarias, profesores, se denunciaban los delitos padecidos.
Se hicieron tres grandes asambleas donde se propuso crear este sistema de autodefensa integrada por voluntarios de las mismas comunidades sin goce de sueldo, para recorrer los caminos donde los actos delictivos se efectuaban y en caso necesario detener a los delincuentes y ponerlos a disposición de las autoridades (todavía facultadas por el Estado), sin embargo, no se pudo erradicar el problema, pues se hizo aún más evidente la ineficacia y la corrupción de las autoridades encargadas de aplicar y administrar justicia fue por esto que en 1998 los pobladores decidieron dotarse de sus propias autoridades regionales para la impartición de justicia, eliminando la jurisdicción de las ineficientes.

Entre 2004 y 2006 este sistema tuvo una serie de expansiones a otros poblados de la costa chica de Guerrero, actualmente cuenta con 10 municipios bajo su práctica.

Esta policía ha disminuido en más del 80 por ciento los delitos según algunos pobladores, el puesto de policía no simplemente es voluntario si no se gana con trabajo previo y el pensamiento colectivo que vaya alrededor de la fama de la persona, las mujeres también tiene presencia en este cuerpo pues una de las banderas para que los pueblos se emanciparan fue la libertad y el respeto por sus mujeres que estaban siendo víctimas de la delincuencia.

En el contexto Internacional esto no es una práctica exclusiva de los mexicanos, en Italia se dio un proyecto llamado "ciudad segura" que también significo la unión entre la policía y la comunidad, las iniciativas impulsadas en países latinoamericanos como "la policía de orientación comunitaria" en Brasil, el modelo de seguridad comunitaria en Costa Rica, son movimientos que se presentan como esquemas alternos a los modelos tradicionales de combate al crimen, en su mayoría autoritarios, ineficientes y que se han mostrado en conflicto constante con el desarrollo democrático de las sociedades debido a su carácter vertical que promueve la jerarquización y en su mayoría están coludidos con los grupos delictivos.     

Es triste pensar que la sociedad se tenga que brindar a si misma la seguridad que el Estado no puede darle, en lo personal este tipo de asociaciones y policías comunitarias me parecen una buena herramienta para obtener esa seguridad, sin embargo, también hay que tener cuidado que estás no caigan en el poder de una sola persona que pueda  olvidar el bien común y tener como prioridad el beneficio propio.