Por: Jaime Vigna Gómez
A principios del presente año un grupo de Senadores demócratas y republicanos presentó una propuesta de reforma migratoria al Congreso estadounidense. En la actualidad, tras ser aprobada por el Senado, está siendo revisada por la Cámara de Representantes. Como bien sabemos, un proyecto de esta naturaleza puede afectar desde varias aristas a México. La razón no sólo se limita a la vecindad geográfica y a la profunda vinculación entre ambos países: se calcula que actualmente viven 11 millones de mexicanos en Estados Unidos, seis de ellos de forma ilegal. En el caso de que esta reforma fuese aprobada tendría una serie de repercusiones políticas, económicas, sociales y logísticas para México que valdría la pena tener en cuenta para determinar si pueden adoptarse medidas preventivas o acciones para minimizar el efecto que podría tener tanto para nuestros connacionales que viven en territorio estadounidense, como para el resto del país.
A principios del presente año un grupo de Senadores demócratas y republicanos presentó una propuesta de reforma migratoria al Congreso estadounidense. En la actualidad, tras ser aprobada por el Senado, está siendo revisada por la Cámara de Representantes. Como bien sabemos, un proyecto de esta naturaleza puede afectar desde varias aristas a México. La razón no sólo se limita a la vecindad geográfica y a la profunda vinculación entre ambos países: se calcula que actualmente viven 11 millones de mexicanos en Estados Unidos, seis de ellos de forma ilegal. En el caso de que esta reforma fuese aprobada tendría una serie de repercusiones políticas, económicas, sociales y logísticas para México que valdría la pena tener en cuenta para determinar si pueden adoptarse medidas preventivas o acciones para minimizar el efecto que podría tener tanto para nuestros connacionales que viven en territorio estadounidense, como para el resto del país.
En el
terreno político una reforma migratoria excesivamente enfocada en el tema de la
seguridad fronteriza podría acarrear tensiones entre los dos países. A pesar de
que México ha enfatizado que la reforma migratoria es un asunto de competencia
interna y ha limitado al máximo su visibilidad al respecto (motivado
principalmente por lo nocivo que fue su involucramiento activo en el primer año
del sexenio de Fox y a la política de “desmigratización” de la agenda bilateral
que se ha venido implementando tras ese episodio), la administración actual ha
dado un par de señales (especialmente las declaraciones de Meade y los últimos
comunicados de prensa al respecto) dando a entender que México no se va a
quedar con los brazos cruzados si la discusión y los proyectos comienzan a
priorizar el tema de la seguridad sobre el de la obtención de la ciudadanía o
la regularización migratoria. No obstante, vale la pena acotar que México tiene
que ser muy cauteloso al respecto, ya que una estridencia excesiva podría dañar
irremediablemente al proceso y daría herramientas a los detractores de la
reforma para argumentar que es una agenda “anti-americana” que está siendo
impuesta “desde afuera”.
En el
plano económico la discusión gira en torno a cuánto afectará la posible
regularización post reforma migratoria al envío de remesas. Es bien conocida la
importancia que tienen las remesas para miles de comunidades y para estimular
el mercado interno en nuestro país. Es innegable que, en caso de que se apruebe
la reforma, los montos de las remesas se reducirán considerablemente. El
descenso será aún más dramático si se otorga la posibilidad de que los
trabajadores se lleven a sus familias a residir en Estados Unidos y si tienen
que pagar, como muy probablemente pasará, los impuestos del tiempo que se
mantuvieron como ilegales. La economía mexicana se verá irremediablemente
afectada, por lo que sería importante ir previendo posibles medidas para
estimular el mercado interno que permitan minimizar el posible impacto de la reforma.
En el
ámbito social, México tendrá que planear proyectos y estrategias si pretende
que los posibles beneficiados de esta reforma mantengan su vinculación con
nuestro país. Afortunadamente, dentro del gobierno mexicano ya existe el
convencimiento de la importancia que tienen los migrantes como posibles lazos o
medios de interlocución con la capacidad de defender, o al menos visibilizar,
los intereses de México en Estados Unidos. La creación del Instituto de los
Mexicanos en el Exterior (IME) y el trabajo que han venido realizado sus
múltiples y variados programas es claramente una señal de esto. Una
desvinculación con estos sectores representaría la pérdida de un enorme capital
político que podría resultar muy provechoso para los intereses mexicanos. En
medio de esta coyuntura, es indispensable hacer más visible en los medios
mexicanos y estadounidenses el trabajo del IME. El posible tema de la
reintegración familiar también podría traer cambios en la demografía nacional,
especialmente en entidades como Michoacán o Zacatecas dónde un amplio
porcentaje de los jefes de familia residen en Estados Unidos. Una reforma
migratoria abriría la posibilidad de que pueblos enteros quedasen completamente
abandonados o en la pauperización total en caso de que sus pobladores migraran
o quedaran desamparados de los recursos que reciben a través de las remesas.
Finalmente,
en el terreno de la logística, la reforma migratoria representaría un enorme
reto para la red de consulados mexicanos en Estados Unidos. Actualmente, la
gran mayoría de estos ya se encuentran saturados con el inmenso trabajo que
implica atender a una población que, en términos generales, es mayor que la de
los estados de Zacatecas, Quintana Roo, Aguascalientes, Tlaxcala, Nayarit,
Campeche, Baja California Sur y Colima juntos. La Secretaría de Relaciones
Exteriores ya está tomando medidas previendo esta situación, sin embargo, es
muy difícil, y más con recursos limitados, estar completamente preparado para
responder a la avalancha de solicitudes de asesoría y documentación que, según se
prevé, podría superar los cinco millones de personas.
Frente
a todas estas posibles repercusiones, es fundamental darle un seguimiento puntual
a esta propuesta de reforma. A pesar de lo favorable de la coyuntura (hay un
Presidente demócrata que impulsa la reforma y que está iniciando su segundo periodo
presidencial, un Senado dominado por los demócratas, un proyecto bipartidista y
una sociedad cada vez más receptiva a las aportaciones que realizan los
migrantes), el escenario es complicado. El líder republicano en la Cámara de
Representantes declaró públicamente que haría todo lo que estuviera en sus
manos para detener la reforma y es una realidad que están tomando fuerza tanto las
propuestas de fragmentar el proyecto (para aprobar, por supuesto, únicamente la
parte de seguridad fronteriza), como los intentos por orientar los debates en
torno al tema de la seguridad. Asimismo, fantasmas que ya parecían superados,
como el del muro fronterizo, han vuelto a reaparecer en la agenda. A pesar de
todo ello, la propuesta sigue viva. Sus promotores no se rendirán fácilmente,
ya que están conscientes de que una coyuntura como la actual no se volverá a
presentar en los próximos dos o tres decenios. La guerra, por lo tanto, no se
ha perdido. Sea cual sea el resultado, habrá que estar preparados para sus posibles
consecuencias.
P.D. Si
les interesa saber más acerca del tema les recomiendo que sigan el blog de
Alexandra Délano en Letras Libres. http://www.letraslibres.com/blogs/frontera-adentro
Aunque muchos sectores de la opinión pública en el país han tomado con gran optimismo el tema, personalmente creo que es un avance, pero aún estamos lejos de encontrarle una solución.
ResponderEliminarCreo que debe verse como un intento de las fuerzas políticas al interior de Estados Unidos de ganarse a un electorado, cuya inclinación probó ser contundente en la balanza electoral de 2008, y no tanto como una muestra de la “buenas intenciones” o bondad del presidente Obama, o de los senadores que la impulsan.
Además, aún falta una largo camino por recorrer, en caso de que sea aprobada los migrantes indocumentados tendrán que cumplir con múltiples y rigurosos requisitos (por ejemplo el pago retrasado de impuestos), el proceso será largo y tedioso (se dice que durará 10 años) y además muchos de los que ya están allá no serán elegibles.
El tema del reforzamiento a la seguridad fronteriza es altamente preocupante, no nada más por los nuevos peligros que tendrán que enfrentar aquellos que crucen la frontera y las violaciones a los derechos humanos de los que podrían ser objeto; sino porque va en contra de una tendencia que se presenta en todos los demás aspectos de las relaciones internacionales: el proceso hacia una mayor integración, la superación de las fronteras, la interdependencia de los mercados… etc.
Me parece altamente criticable el papel pasivo que México ha jugado en las discusiones; a pesar de ser un tema de política interna, no es posible hacer un lado de que es el futuro de nuestros conciudadanos el que está en juego. Es indudablemente un tema de la agenda bilateral y el gobierno mexicano tiene que encontrar la manera de meterse de lleno al debate, y no nada más resignarse a gestionar las consecuencias que deriven de la aprobación o no de la reforma (por ejemplo se me ocurre la negociación de un nuevo y ambicioso programa de trabajadores temporales, después de todo nadie quiere dejar su país de origen para siempre).
Finalmente, es necesario decir que la migración ilegal no se detendrá con más controles fronterizos, quizá será más cara y peligrosa, pero es imprescindible que México asuma su responsabilidad de generar oportunidades laborales para sus habitantes y detener la “huída” (casi literalmente) de mexicanos que buscan salir adelante (y aunque suene a frase “preelaborada” puedo decir que vivo en carne propia el fenómeno).
CHANTY
Me parece que la parte del costo que habría para el gobierno (en los consulados) es aspecto poco señalado cuando se habla del tema, es decir, nosotros, ¿estamos preparados para una reforma migratoria?
ResponderEliminarCreo que el papel de lobbying si ha sido escazo, se entiende el asunto de la prudencia, pero también existen grupos de intereses identificados que favorecerían la posición de México, es una lástima que incluso países centramericanos estén teniendo un papel más activo en esta materia, sobre México.
*ESCASO
ResponderEliminarEfectivamente, como bien dice Chanty, la propuesta de reforma migratoria responde más a procesos políticos internos de Estados Unidos, que a una revalorización del papel del migrante o una voluntad de resolver de fondo la situación... Sobre los requisitos también coincido plenamente, es muy probable que muchísima gente no sea elegible, por lo que el problema de los migrantes indocumentados seguirá al menos por unas dos o tres décadas (en el mejor escenario)...
ResponderEliminarEn el tema del muro y la seguridad fronteriza insisto en que México debería ser mucho más agresivo, ya que finalmente tenemos un Tratado de Libre Comercio y somos un socio importantísimo de Estados Unidos, así que es necesario mover empresarios, Cámaras de Comercio gringas y a todos los actores involucrados, especialmente a nivel local, para tratar de detener la embestida de los sectores pro-reforzamiento fronterizo...
Sobre el papel "pasivo", no es que necesariamente sea pasivo, sino que trata, por todos los medios, de no ser visible, porque se ha visto que resulta contraproducente para la misma opinión pública gringa cuando se ve a México muy metido en el tema... Esto no quiere decir que no se deba trabajar más al respecto, sin embargo, también es algo difícil, ya que la Secretaría tiene recursos bastante limitados y la realidad es que se otorgan muchos servicios (muchísimos en comparación con la mayor parte de los países) en los Consulados lo que impide que haya realmente tiempo para el cabildeo...
En el debate sobre si es un asunto de política interna o bilateral, creo que aunque la lógica y el sentimiento nacionalista nos diría que al tener 11 millones de personas allá deberíamos tener algún tipo de repercusión en las discusiones, es un hecho que en todo el mundo las políticas migratorias son un asunto interno y que la herramienta más efectiva que tienen los Estados cuando tratan de incidir en estas discusiones es movilizar actores no estatales (ONG, sindicatos, diásporas) para promover sus intereses...
Finalmente, sobre las oportunidades que el propio país debe proporcionar, estoy 100% de acuerdo, México no ha podido otorgarlas y la migración se ha convertido en un paleativo temporal para que no sólo el Estado, sino la iniciativa privada y la sociedad civil, no asuman su responsabilidad de sacar al país adelante...
Sobre lo que comenta Fer, efectivamente, los Consulados tendrán muchos problemas para afrontar la marejada que se les vendría encima, especialmente con los recursos y personal que tienen en este momento... En el tema del lobby, estoy completamente de acuerdo, México ha hecho poco al respecto, aunque, como mencioné en el texto, se está tratando de cambiar esa situación con instituciones como el IME...