"I will say that every country in the world that is engaged in international affairs of national security undertakes lots of activities to protect its national security, and all kinds of information contributes to that, and all I know is that that is not unusual for lots of nations."
Obama
Escrito por Chantalle González
Las filtraciones realizadas por el excontratista de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA) Edward Snowden –que revelan un extenso programa secreto de ciberespionaje para combatir el terrorismo internacional- han agitado la escena política y mediática internacional en los últimos meses. No obstante, llama la atención el hecho de que las mayores repercusiones y muestras de repudio al programa, hayan tenido lugar al interior de Estados Unidos y no en los países vigilados, como sería lógico. Es decir, el tema central que indudablemente es de política exterior (en referencia a las estrategias y tácticas con las que EE.UU. lleva a cabo sus relaciones con otros países) ha sido primordialmente abordado como un asunto de política interna, vinculado a la defensa de las libertades civiles de los ciudadanos estadunidenses.
En la ámbito diplomático, las discusiones no se han centrado tanto en el programa de espionaje per se sino en la serie de eventos suscitados a partir de este; por ejemplo el "asilo político" a Snowden o el problema con el avión de Evo (gravísimo, por cierto). El espionaje de personas y gobiernos extranjeros como parte de la estrategia de seguridad internacional de Estados Unidos –el cual no tiene nada de novedoso, basta pensar en la Guerra Fría- ha pasado a segundo plano y las reacciones de los jefes de Estado agraviados han sido por decir lo menos, tibias (salvo se podría decir en el caso de Alemania).
Ejemplifiquemos con la reacción de México, la Secretaria de Relaciones Exteriores únicamente declaró a través de un vocero: "[…] Se ha establecido comunicación con el Gobierno de Estados Unidos de manera directa y con la seriedad que el tema merece" y días más tarde añadió “[…] El Gobierno mexicano reiteró al Gobierno de los Estados Unidos, por los canales diplomáticos, su exigencia de información amplia sobre el asunto". A la fecha aún no se han dado a conocer los alcances del programa en nuestro país, si se llevó a cabo con anuencia del gobierno y quiénes fueron sujetos a este.
Al contrario de esta reacción internacional, es al interior de Estados Unidos donde se han llevado a cabo las más importantes muestras de protesta. Miembros del Congreso, organizaciones de defensa de los derechos civiles, empresas trasnacionales (entre ellas Facebook Y Twitter) e incluso individuos, han demandado explicaciones concretas al gobierno de Obama. Al ser una sociedad que venera las libertades civiles, el acotamiento del gobierno, una democracia “pura” en que incluso los derechos de los ciudadanos están por encima de las necesidades de la seguridad n
acional y por encima de la autoridad del gobierno en turno; han rechazado tajantemente el programa de ciberespionaje y exigen se transparente.
A las razones del rechazo, es posible añadir la difuminación (no desaparición) de la sensación de inseguridad -que permitió la aprobación del Acta Patriótica en 2001- y del miedo a la amenaza terrorista (algo tendrá que ver la captura de Bin Laden y otras cabecillas de organizaciones terroristas).
El impacto político y mediático de PRISM ha sido de tal magnitud porque ciudadanos estadunidenses se han sentido afectados por el hecho, y están temerosos de encontrarse frente a un Estado orwelliano que atenta contra sus libertades civiles y contra la Cuarta Enmienda de su constitución. En consecuencia, los miembros de la administración Obama han centrado sus esfuerzos en asegurar que PRISM estaba dirigido a ciudadanos no-estadunidenses y que tenía salvaguardas para minimizar la adquisición de información de estadunidenses, y por ende han explícitamente aceptando, sin intensos siquiera de excusarse, el espionaje a gobiernos extranjeros (como si ese fuera un tema de mejor relevancia).
A pesar de los intentos recientes de Obama por distraer la atención del tema y redirigir el debate nacional hacia temas económicos, es innegable la conmoción política que ha tenido en su gobierno. De acuerdo a una encuesta realizada por el Wall Street Journal, la popularidad de Obama ha caído a los niveles más bajos desde noviembre de 2011; y de acuerdo a una encuesta de Gallup sólo el 37% de los estadunidenses afirma apoyar el programa de espionaje.
Sin hacer de lado la explicación de porqué el tema ha tenido tal impacto mediático, no es posible ignorar las repercusiones del tema en la tendencia, registrada ya desde hace unos años –principalmente a raíz de las acciones unilaterales del gobierno de W. Bush- de la pérdida de la legitimidad internacional de Estados Unidos y del análisis de esta variable como elemento del posible declive de la hegemonía de Estados Unidos.
C
Desde mi punto de vista el espionaje sobre las llamadas telefónicas, los correos electrónicos, las redes sociales, los sistemas de seguridad de otros países y de los ciudadanos son actividades cada vez más constantes en la arena internacional que traspasan muchas veces las líneas de la legalidad y la privacidad todo en pro de la “seguridad” y la lucha contra el terrorismo. Es algo que todos y nadie saben, eran más bien sospechas que Snowden confirmó al abrir la caja de Pandora y exponer la red de espionaje de Estados Unidos y dejar el descubierto a otros países -The Guardian reveló que el Reino Unido tenía un programa de espionaje similar y Le Monde lo mismo en Francia.-
ResponderEliminarRespecto a la reacción al interior de Estados Unidos que muy bien mencionas, creo que como no existe ningún ente internacional que pueda tomar cartas en el asunto, los únicos que podrán cobrar la factura serán los votantes y el mismo Congreso. El miércoles se votó a favor de una enmienda para prohibir a la NSA la recopilación de llamadas de ciudadanos que no sean objeto de una investigación judicial bajo la Ley Patriótica. Una nota del País menciona que “ el ala más afín al Tea Party, muy crítica con la intromisión del Gobierno en la vida pública, y los miembros más progresistas de la bancada demócrata, que nunca han ocultado su incomodidad con la excesiva intromisión en la intimidad de los programas de inteligencia, se aliaron." http://internacional.elpais.com/internacional/2013/07/25/actualidad/1374781243_004520.html
Finalmente con el caso Evo, me pareció interesante lo que Lorenzo Meyer comentó, si Estados Unidos intercepta anualmente seis millones de mensajes a países como Alemania, ¿cómo es posible que no supieran que Snowden no iba dentro del avión?
Me parece súper interesante el tema. Creo que se presta a una discusión muy amplia sobre el uso de las nuevas tecnologías y su relación con "lo público y lo privado". Por otro lado, creo que en la actualidad no nos enfrentamos a un Estado que corte Orwelliano, creo que la situación se asemeja más a una de corte Huxleyano, en dónde se controla y "adormece" a la sociedad mediante el placer, no sólo mediante el castigo.
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ResponderEliminarCoincido con ustedes al decir que el tema del escrutinio internacional no es un tema nuevo, para mi se asemeja un poco con el uso de sustancias para incrementar el “rendimiento” de los deportistas (dígase, por ejemplo, en el ciclismo que ha estado en boca de todos); la mayoría lo hace pero en el momento en que un artista con grandes títulos es descubierto se prende la mecha.
El tema de Snowden puede relacionarse con los distintos medios en que se busca garantizar la seguridad de la población, esto se relaciona un poco con la discusión de los grupos de autodefensas, aunque en el sentido contrario, pues aquí se busca reforzar el papel del Estado por encima de los de la población. En un artículo de “El País” (¿Demócratas o traidores ?, de Mariangela Paone) sobre el análisis de los casos Snowden y Manning (soldado estadounidense que rebelaría información sobre las operaciones militares en medio oriente), se abre una interrogante que a mi me parece crucial: ¿es el mayor control del Estado sobre nuestras vidas y nuestra privacidad el precio a pagar por una mayor seguridad? En algunos casos, parece ser que si, e incluso se puede mencionar el latinobarómetro que se volvió tan famoso pues un porcentaje mayoritario de latinoamericanos se postulaba a favor de mayor seguridad a costa de su libertad. En el mismo artículo se menciona sin embargo, que un porcentaje mayor al 45, está de acuerdo con que las revelaciones de Snowden sirven al interés público, por lo que habría que poner en su justa dimensión, cuáles son en realidad los elementos concretos que la población (dependerá del contexto socioeconómico y cultural de cada país) está dispuesto a “ceder” para tener esa seguridad.
El artículo de “El País” (cuyo link pondré más adelante) resalta, algo que me parece es una actitud dominante en el debate político estadounidense, y que se encuentra presente desde la visión de los padres fundadores; el asunto de la seguridad en oposición a la libertad. Y, como se reconoce que la libertad absoluta no es posible, se coloca el énfasis no tanto en la existencia de estos programas, sino su aplicación con el desconocimiento de la población.
Lo irónico de la situación es que en relativamente poco tiempo, el gobierno deEstados Unidos se ha visto envuelto en escándalos de este tipo; Assange, Manning y ahora Snowden. Lo anterior pone de relieve que sí existe una tensión manifiesta entre la seguridad nacional y la cabal rendición de cuentas de un gobierno hacia sus ciudadanos. No quisiera entrar en detalles sobre dicha situación en nuestro país, pero también debería hacerse un estudio sobre la existencia de esta tensión.
Y por último, ahí para la reflexión, Ecuador ha sido señalado tras estos escándalos como un lugar idóneo para solicitar asilo, irónico si se piensa que los mismos peticionarios “huyen” de su país para llegar a otro que acaba de aprobar una ley contra “el linchamiento mediático”…sólo para la reflexión…..
¿Demócratas y traidores?
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/06/24/actualidad/1372099068_835864.html