miércoles, 4 de septiembre de 2013

Gran Bretaña: al resguardo de los territorios adjudicados




Por: Ángel Hamilton

Los últimos días han estado repletos de noticias referentes a Siria, un caso sin duda que concierne y estremece al mundo entero. Se enlistan cantidad de declaraciones que se enfocan en decidir y legitimar una intervención extranjera en ese territorio  debido al "uso" de armas químicas aun cuando un Tratado las prohíbe[1], así como plantear alternativas y prever los posibles escenarios de estas acciones, como pudiera ser una respuesta de los miembros permanentes que se oponen dentro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas[2].

La intrusión no es un fenómeno nuevo en la escena internacional, ha sido un método recurrente en la lucha por la hegemonía internacional bajo diversos medios, justificaciones y con diferentes nombres (intervenciones, invasiones, etc.), todas, con  infinidad de implicaciones a lo largo de la historia, donde la gran mayoría ha redundado en la apropiación de territorio, mismo que no se ha recuperado. No pretendo aseverar o descartar con lo antes dicho, que el caso sirio sea una estrategia geopolítica de algunos países, con la intención de lograr un posicionamiento o ganancia.

De forma simultánea pero con mucha menos atención, he encontrado en los medios noticias sobre viejos casos de intrusión, que han tenido un nuevo impulso y que se centran en la disputa territorial, como el que vive Gran Bretaña con Argentina y España por las Islas Malvinas/Falklands y Gibraltar respectivamente; donde en ambos casos se habla de la "legítima" defensa británica de estas posesiones, que geográficamente están lejos de pertenecerle. Desde luego resulta ser un tema que necesita realizar un viaje a los anales de la historia de ambas regiones, que no puede someterse a un vago juicio de superioridad o proximidad territorial, partiendo de que se cuenta con numerosos factores que pueden ser determinantes para definir la soberanía en ambos casos, destacando a mi juicio, la población como uno esencial.

En ambos procesos es necesario remontarse a acuerdos firmados hace muchos años. Para el caso de Gibraltar es necesario remitirse al Tratado de Utrecht que data de 1713, a través del cual comienza la posesión británica sobre ese espacio territorial, convirtiéndose en parte fundamental del proceso de apropiación; un cede de territorio, que es visto con diferentes ópticas.

En el caso de Gibraltar hay que recordar una larga ocupación musulmana del territorio (711 A.C.-1462), que pasó a ser posesión de España (1462-1704), más tarde durante la Guerra de Sucesión Española se convierte en un territorio ocupado por las fuerzas aliadas anglo-holandesas (1704-1713), y de 1713 a 1880 su condición es la de un territorio tomado por derecho de conquista, pero legitimado en la forma con la cesión a los británicos (Tratado de Ultrech). Para 1830 es designado como colonia de la corona británica y catalogado de igual forma por Naciones Unidas en 1946. Para 1964 se introduce la Constitución de Gibraltar (promulgada cinco años más tarde), misma donde queda expreso que su condición no podrá cambiarse sin el consentimiento del pueblo de Gibraltar.

España desde luego alude el contexto en la que fue tomada, que resulta ser un conflicto dinástico e invoca la Resolución 1514 de Naciones Unidas- que dice: "[...]todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas"; también argumentan el Principio de Descolonización (2231) y la Cuestión de Gibraltar (2353), donde se antepone la unidad nacional e integridad territorial sobre la libre determinación de Gibraltar. Desde luego que Gran Bretaña recurre a otras instancias  como la valides del tratado antes mencionado, la longevidad de la ocupación, y refiere que el Principio de Integridad Territorial no anula la Libre Determinación[3].

Los dos países han estado en constante comunicación desde que volvió a salir a la luz el tema por un agravamiento en las relaciones, derivado de un arrecife artificial y altos costos fronterizos que decantaron en presencia militar y acciones legales. Ambos líderes se encuentran dispuestos a defender respectivamente su postura, pero en días recientes, el Primer Ministro británico David Cameron ha solicitado a la Unión Europea que envíe observadores a la frontera, siendo posible que haga las veces ( la UE) de mediador, antes de que se  llegue a la Corte Internacional de Justicia.

El conflicto pudiera resultar menor si se piensa que durante tantos años había pasado casi inadvertido, a diferencia del conflicto vivido con Argentina. En este último se tiene como origen una invasión británica realizada en 1833 con la consecuente expulsión de la población y autoridades del archipiélago. Argentina ha invocado a las 39 resoluciones realizadas desde 1965 con la intención de sentar a las partes y establecer el dialogo; máxime, que en fechas recientes se conmemoró el trigésimo aniversario del fin de la guerra en el Atlántico Sur[4]. En la actualidad Reino Unido no tiene abierto el dialogo con su par, en lo tocante a la soberanía en la contienda sobre el archipiélago.

La determinación de los pueblos es clara en ambos casos, resolviéndose por seguir siendo territorios británicos. El último referéndum para Gibraltar se realizó en 2002, donde los votantes rechazaron el plan para compartir la soberanía entre Gran Bretaña y España; consideran que el principio otorgado en 1960, debe seguir respetándose y resguardándose por Naciones Unidas. En el caso del archipiélago del Atlántico Sur se realizó un referéndum en 2012, que contó con la participación del 92% del electorado y arrojó un resultado de un 98.8% por mantenerse como territorio británico de ultramar.

Se han realizado pronunciamientos de apoyo en días recientes a Gibraltar, pero destaca la recepción de una carta del gobierno de las Islas Falklands, donde dice: "Nos complace oír los mensajes firmes del gobierno británico en apoyo a Gibraltar y querríamos hacer eco de ese sentimiento".

Siendo temas sumamente complicados, polémicos y con una amplia gama de enfoques para abordarlos, no pretendo entonces dar una respuesta que deba ser tomada como  "panacea", tampoco juzgar a los Estados que han invocado la defensa de los que consideran sus territorios y mucho menos criticar los intereses que llevaron a esos pueblos a resolverse de la forma en que lo hicieron. La idea de este artículo es exponer parte de los elementos necesarios para que cada quien se forme una idea y una postura en torno a los mismos, dejar en claro que las acciones que se emprenden siempre repercuten con el tiempo, de manera que no es posible tomar a la ligera las intervenciones que en más de una ocasión hemos escuchado. Si bien ha cambiado el tiempo y el Derecho Internacional, no debe sorprender a nadie que hoy en día exista presencia militar extranjera en varios países, que constituyen para muchos formas de control y presión al interior. No olvidemos que la buena voluntad entre los Estados está sobreestimada...




[1]Cfr.  Convención sobre la Prohibición, del Desarrollo, Producción, Almacenaje y Uso de Armas Químicas y sobre su destrucción firmado en 1993, mismo al que Siria no se ha adherido.
[2] Verbi gratia. Rusia y China principalmente, aunque Gran Bretaña no ha logrado el consenso se encuentra hasta el momento fuera de cualquier proyecto de intervención.
[3] Vanessa Bardford de BBC Mundo, Gibraltar: las dos caras de un viejo conflicto territorial. Dirección URL: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/08/130812_argumentos_gibraltar_espana_reino_unido_jrg.shtml. Martes 13 de agosto de 2013.
[4] Id est. Conflicto bélico entre Argentina y Gran Bretaña que se desarrolló del 2 de abril al 14 de junio de 1982. Tuvo un saldo de 649 militares argentinos, 255 militares británicos y 3 civiles isleños.

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