Por:
Ángel Hamilton
Los últimos días han estado repletos de
noticias referentes a Siria, un caso sin duda que concierne y estremece al
mundo entero. Se enlistan cantidad de declaraciones que se enfocan en decidir y
legitimar una intervención extranjera en ese territorio debido al
"uso" de armas químicas aun cuando un Tratado las prohíbe[1], así como plantear alternativas
y prever los posibles escenarios de estas acciones, como pudiera ser una
respuesta de los miembros permanentes que se oponen dentro del Consejo de
Seguridad de Naciones Unidas[2].
La intrusión no es un
fenómeno nuevo en la escena internacional, ha sido un método recurrente en la
lucha por la hegemonía internacional bajo diversos medios, justificaciones y
con diferentes nombres (intervenciones, invasiones, etc.), todas, con infinidad de implicaciones a lo largo de la
historia, donde la gran mayoría ha redundado en la apropiación de territorio,
mismo que no se ha recuperado. No pretendo aseverar o descartar con lo antes
dicho, que el caso sirio sea una estrategia geopolítica de algunos países, con
la intención de lograr un posicionamiento o ganancia.
De forma simultánea pero con
mucha menos atención, he encontrado en los medios noticias sobre viejos casos
de intrusión, que han tenido un nuevo impulso y que se centran en la disputa
territorial, como el que vive Gran Bretaña con Argentina y España por las Islas
Malvinas/Falklands y Gibraltar respectivamente; donde en ambos casos se habla
de la "legítima" defensa británica de estas posesiones, que
geográficamente están lejos de pertenecerle. Desde luego resulta ser un tema
que necesita realizar un viaje a los anales de la historia de ambas regiones,
que no puede someterse a un vago juicio de superioridad o proximidad
territorial, partiendo de que se cuenta con numerosos factores que pueden ser
determinantes para definir la soberanía en ambos casos, destacando a mi juicio,
la población como uno esencial.
En ambos procesos es
necesario remontarse a acuerdos firmados hace muchos años. Para el caso de
Gibraltar es necesario remitirse al Tratado
de Utrecht que data de 1713, a través del cual comienza la posesión
británica sobre ese espacio territorial, convirtiéndose en parte fundamental
del proceso de apropiación; un cede de territorio, que es visto con diferentes ópticas.
En el caso de Gibraltar hay
que recordar una larga ocupación musulmana del territorio (711 A.C.-1462), que pasó
a ser posesión de España (1462-1704), más tarde durante la Guerra de Sucesión
Española se convierte en un territorio ocupado por las fuerzas aliadas
anglo-holandesas (1704-1713), y de 1713 a 1880 su condición es la de un
territorio tomado por derecho de conquista, pero legitimado en la forma con la
cesión a los británicos (Tratado de
Ultrech). Para 1830 es designado como colonia de la corona británica y
catalogado de igual forma por Naciones Unidas en 1946. Para 1964 se introduce
la Constitución de Gibraltar (promulgada cinco años más tarde), misma donde
queda expreso que su condición no podrá cambiarse sin el consentimiento del
pueblo de Gibraltar.
España desde luego alude el
contexto en la que fue tomada, que resulta ser un conflicto dinástico e invoca
la Resolución 1514 de Naciones Unidas- que dice: "[...]todo intento
encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad
territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la
Carta de las Naciones Unidas"; también argumentan el Principio de
Descolonización (2231) y la Cuestión de Gibraltar (2353), donde se antepone la
unidad nacional e integridad territorial sobre la libre determinación de
Gibraltar. Desde luego que Gran Bretaña recurre a otras instancias como la valides del tratado antes mencionado,
la longevidad de la ocupación, y refiere que el Principio de Integridad Territorial
no anula la Libre Determinación[3].
Los dos países han estado en
constante comunicación desde que volvió a salir a la luz el tema por un
agravamiento en las relaciones, derivado de un arrecife artificial y altos
costos fronterizos que decantaron en presencia militar y acciones legales.
Ambos líderes se encuentran dispuestos a defender respectivamente su postura,
pero en días recientes, el Primer Ministro británico David Cameron ha
solicitado a la Unión Europea que envíe observadores a la frontera, siendo
posible que haga las veces ( la UE) de mediador, antes de que se llegue a la Corte Internacional de Justicia.
El conflicto pudiera
resultar menor si se piensa que durante tantos años había pasado casi
inadvertido, a diferencia del conflicto vivido con Argentina. En este último se
tiene como origen una invasión británica realizada en 1833 con la consecuente
expulsión de la población y autoridades del archipiélago. Argentina ha invocado
a las 39 resoluciones realizadas desde 1965 con la intención de sentar a las
partes y establecer el dialogo; máxime, que en fechas recientes se conmemoró el
trigésimo aniversario del fin de la guerra en el Atlántico Sur[4]. En la actualidad Reino
Unido no tiene abierto el dialogo con su par, en lo tocante a la soberanía en
la contienda sobre el archipiélago.
La determinación de los
pueblos es clara en ambos casos, resolviéndose por seguir siendo territorios británicos.
El último referéndum para Gibraltar se realizó en 2002, donde los votantes
rechazaron el plan para compartir la soberanía entre Gran Bretaña y España;
consideran que el principio otorgado en 1960, debe seguir respetándose y resguardándose
por Naciones Unidas. En el caso del archipiélago del Atlántico Sur se realizó
un referéndum en 2012, que contó con la participación del 92% del electorado y
arrojó un resultado de un 98.8% por mantenerse como territorio británico de
ultramar.
Se han realizado
pronunciamientos de apoyo en días recientes a Gibraltar, pero destaca la
recepción de una carta del gobierno de las Islas Falklands, donde dice:
"Nos complace oír los mensajes firmes del gobierno británico en apoyo a
Gibraltar y querríamos hacer eco de ese sentimiento".
Siendo temas sumamente
complicados, polémicos y con una amplia gama de enfoques para abordarlos, no
pretendo entonces dar una respuesta que deba ser tomada como "panacea", tampoco juzgar a los
Estados que han invocado la defensa de los que consideran sus territorios y mucho
menos criticar los intereses que llevaron a esos pueblos a resolverse de la
forma en que lo hicieron. La idea de este artículo es exponer parte de los
elementos necesarios para que cada quien se forme una idea y una postura en
torno a los mismos, dejar en claro que las acciones que se emprenden siempre
repercuten con el tiempo, de manera que no es posible tomar a la ligera las
intervenciones que en más de una ocasión hemos escuchado. Si bien ha cambiado
el tiempo y el Derecho Internacional, no debe sorprender a nadie que hoy en día
exista presencia militar extranjera en varios países, que constituyen para
muchos formas de control y presión al interior. No olvidemos que la buena
voluntad entre los Estados está sobreestimada...
[1]Cfr. Convención sobre la Prohibición, del
Desarrollo, Producción, Almacenaje y Uso de Armas Químicas y sobre su
destrucción firmado en 1993, mismo al que Siria no se ha adherido.
[2] Verbi gratia. Rusia y China
principalmente, aunque Gran Bretaña no ha logrado el consenso se encuentra
hasta el momento fuera de cualquier proyecto de intervención.
[3]
Vanessa Bardford de BBC Mundo, Gibraltar:
las dos caras de un viejo conflicto territorial. Dirección URL: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/08/130812_argumentos_gibraltar_espana_reino_unido_jrg.shtml.
Martes 13 de agosto de 2013.
[4] Id est. Conflicto bélico entre Argentina
y Gran Bretaña que se desarrolló del 2 de abril al 14 de junio de 1982. Tuvo un
saldo de 649 militares argentinos, 255 militares británicos y 3 civiles
isleños.


No hay comentarios:
Publicar un comentario