Por: FCD
Durante
el siglo XX la primera disciplina que se encargo de manera sistemática de
estudiar a los jóvenes fue la psicología, de ahí deriva que adolescencia y
juventud se usen repetidamente como sinónimos. Sin embargo, la primera se
refiere al desarrollo biológico humano y la juventud es ante todo un concepto
de construcción sociocultural.
El
concepto de juventud depende de la historicidad; la estructura y las
condiciones coyunturales determinan lo que es ser joven en un periodo histórico
específico. Así, las condiciones de producción y reproducción de los grupos
sociales tienen como resultado elementos distintos para cada generación. Las
condiciones del mundo actual, con sus innumerables crisis económicas y sociales
y su acelerado desarrollo tecnológico han
tenido como resultado que los jóvenes experimenten su “juventud” de una manera
completamente distinta a sus padres (considerados como la generación del babyboom). No hay una cita que parezca
más una sentencia perentoria pero también más apropiada para la situación de
nuestra generación, especialmente derivada de las crisis económicas;
“…el
futuro se ha desdibujado, postergando la autonomía indefinidamente con escasa
claridad entre lo que estudian [los jóvenes] y sus posibles trayectorias
laborales, atrapados en el consume ahora y paga después, y sin ofertas
ideológicas que les permitan proyectar colectivamente el futuro”. [1]
Esta
afirmación puede ser sostenida (en parte) por tres conceptos que han sido usados
para caracterizar a la juventud actual; mileuristas, milennials y ninis, los
cuales guardan puntos en común que ayudan a determinar un perfil de la juventud
de principios del siglo XXI. Es necesario hacer varias aclaraciones; existe una
alta heterogeneidad en cuanto a las características juveniles y como son experimentadas
de acuerdo a la edad, el sexo, la escolaridad y actividades realizadas, la
ubicación geográfica y el origen social, además de que la mayor parte de estos
conceptos hacen referencia a la “juventud” desde un contexto geográfico
determinado.
El
concepto de mileuristas surge en España durante el 2005 del puño y letra de
Carolina Algucil, joven que decide escribir una carta al periódico El País para
quejarse sobre la situación que ella y muchos jóvenes a su alrededor vivían; “El
mileurista es aquel joven, de 25 a 34 años, licenciado, bien preparado, que
habla idiomas, tiene posgrados, másteres y cursillos. Normalmente iniciado en
la hostelería, ha pasado grandes temporadas en trabajos no remunerados,
llamados eufemísticamente becarios, prácticos (claro), trainings, etcétera.
Ahora echa la vista atrás, y quiere sentirse satisfecho, porque al cabo de dos
renovaciones de contrato, le han hecho fijo (…) Lleva tres o cuatro años en el
circuito laboral, con suerte la mitad cotizados (...). Lo malo es que no gana
más de mil euros, sin pagas extras, y mejor no te quejes. No ahorra, no tiene
casa, ni coche, ni hijos, vive al día. A veces es divertido, pero ya cansa
(...)”.[2]
Ante
la desastrosa crisis económica que atraviesa España el concepto ha dejado de
tener vigencia en tanto que los ahora jóvenes “ni mileuristas” aspirarían poder
ser de nuevo mileuristas (lo que equivale a aproximadamente 18 mil pesos
mexicanos). Las principales características relacionadas con los ni mileuristas;
es una generación mejor preparada que la de sus padres pero con las peores
perspectivas laborales, alta tasa de desempleo, temporalidad y bajos salarios.
Los
millennials como concepto que enmarca a una generación ha recibido gran impulso
en Estados Unidos. Los millennials son aquella generación que llegó a la
mayoría de edad con el milenio (de ahí su nombre, aunque a veces se ocupan como
sinónimos la Generación Y y los Echoboomers). Según la Consultoría OMD entre
algunas de sus características se encuentran que gracias a una familia nuclear
más reducida cada hijo pudo recibir una renta mayor, es una de las generaciones
más preparadas de la historia a pesar de la inestabilidad laboral (sujetos a
contratos temporales), tienen un manejo amplio de la tecnología (en tanto que
su uso es algo natural con lo cual se han desarrollado). La caracterización de
esta generación sin embargo, hace un mayor énfasis en lo positivo, como su
interés en trabajar en equipo, su iniciativa para emprender proyectos y se
ocupa en las repercusiones que su nueva forma de pensar tendrá para la
transformación del mercado laboral.
La
palabra nini hace referencia a los jóvenes que no trabajan ni estudian. Según
la OCDE, en 2012 México era el tercer país con más alto porcentaje de estos
jóvenes (debajo de Brasil y Grecia) con 24.4% de jóvenes de 15 a 29 años en estas
circunstancias[3].
Aunque generalmente se habla de “ser nini” como un asunto de convicción
personal (que si así fuera el caso también representaría preocupantes patrones
sociales con una inclinación a pensar en el futuro de manera desastrosa), eso
parece ser una forma sutil de descartar la importancia del problema; pues en
realidad no se observa que los jóvenes carecen espacios sociales incluyentes;
según la académica de la Universidad Autónoma de Querétaro, Raquel González
Loyola; un 75% de los jóvenes se quedan fuera de las universidades y aquellos
que logran insertarse en dichos espacios lo ven como un privilegio más que como
un derecho.
Ahí
no termina el ciclo, pues en realidad un grado universitario no garantiza
mejores perspectivas laborales, a pesar de que un enorme porcentaje de las
nuevas generaciones (jóvenes entre 13 y 15 años) lo consideran un componente
esencial para vivir bien. La Consulta Infantil y Juvenil 2012 del IFE muestra
que 48.2% de los jóvenes encuestados considera que todos tengan trabajo como un
acción que debe llevarse a cabo para vivir bien.[4]
Sueldos
bajos, inestabilidad laboral e incertidumbre generalizada parecen ser las
características comunes que rodean a la caracterización de las condiciones de
la juventud actual. Sin estabilidad se reduce la capacidad de poder pensar en
el futuro, de proyectarse a nivel profesional, personal e incluso a nivel país,
de poder ir más allá del “aquí y el ahora”.
[1] Véase
en: http://www.culturadelalegalidad.org.mx/recursos/Contenidos/ProblemasJuveniles/documentos/La%20discriminacion%20sobre%20jovenes.%20Un%20proceso%20de%20construccion.pdf
[2] Véase
en: http://politica.elpais.com/politica/2012/03/09/nimileurista/1331312384_412362.html
[3] Véase
en: http://noticias.universia.net.mx/actualidad/noticia/2012/12/03/986176/ocde-mexico-es-tercer-pais-mas-jovenes-nini.html
[4]
IFE, Consulta Infantil y Juvenil 2012.
correcciones:
ResponderEliminar*La palabra nini hace referencia a los jóvenes que ni trabajan ni estudian.
*Sueldos bajos, inestabilidad laboral e incertidumbre generalizada parecen ser lo común que rodea a la caracterización de las condiciones de la juventud actual. Sin estabilidad se reduce la capacidad de poder pensar en el futuro, de proyectarse a nivel profesional, personal e incluso a nivel país, de poder ir más allá del “aquí y el ahora”.
Excelente artículo! no solo por la manera en la que está escrito sino por la pertinencia del tema, un asunto de gran importancia que se puede analizar desde muchísimos ángulos.
ResponderEliminarComo acertadamente comentas al final del texto, la gravedad del problema radica en el impacto social a largo plazo. No solo pienso en la marginación y frustración que sufren, sino en las consecuencias para el país de tener a una generación "cuasi perdida", como podría ser el aumento de las tasas de violencia, de la adicción a las drogas, actividades ilícitas, fuga de cerebros, aumento del empleo informal, etc.
Definitivamente es responsabilidad del Estado mexicano trabajar para remediar este grave asunto por ejemplo impulsando la contratación de jóvenes-dando estímulos a empresas que los contraten (ej. el programa del "primer empleo"). Además creo que es ineludible la necesidad de realizar cambios estructurales en la educación, los jóvenes están estudiando carreras profesionales para las que no hay mercado laboral.