miércoles, 7 de agosto de 2013

Manifestaciones por causa del Programa Más Médicos en Brasil

 
 

Fuente:http://www.brasil247.com/pt/247/sp247/108769/


A comparación con otros países, Brasil cuenta con menos capacidad para poder atender a la población que lo requiere en el sector salud. Tiene 1,8 médicos por mil habitantes mientras que Argentina tiene 3,2, Uruguay 3,7, Portugal 3,9 y España 4. Aunado a ello, la distribución de los doctores es desigual al existir una concentración evidente de éstos en las grandes urbes del país dejando gran escases de médicos en las zonas rurales (en 22 estados el número de doctores que se tiene es por debajo de la media nacional).[1]

Por la gran problemática que se vive en el sector salud, el 8 de julio del presente año, la presidenta Dilma Rousseff anunció el lanzamiento del “Programa Más Médico” en Brasil. El objetivo del Programa es el mejoramiento de servicios para todos aquellos que utilizan el Sistema Único de Salud (SUS). Se prevé lograrlo con la inversión en infraestructura tanto en los hospitales como en las unidades dependientes del mismo y el reclutamiento de profesionales capacitados para trabajar en las zonas periféricas de las grandes ciudades y en los municipios al interior del país en donde casi nadie quiere trabajar.

No obstante, el anuncio del Programa detonó el desencadenamiento de múltiples protestas por parte del sector médico en todo el país y el paro de labores por 48 hrs. en centros de salud de más de 12 ciudades debido a algunos elementos que conforman el Programa. La pugna por parte de los manifestantes, principalmente se centró en el desacuerdo de la contratación de médicos extranjeros sin revalidación de diploma y en la disconformidad por la obligatoriedad de laborar dos años en el sector público después de terminar la carrera en medicina (lo que alargará a ocho años la entrega de la licencia médica).

Si en realidad se busca el mejoramiento del sector salud, además de la inversión en infraestructura es necesaria la inversión en el capital humano, siendo el elemento fundamental para la práctica de la medicina. Por ello coincido en la petición del sector médico de reclutar doctores brasileños o extranjeros siempre y cuando cumplan con ciertos requisitos mínimos como la revalidación del diploma. Y en cuanto al aumento de dos años y la obligatoriedad de trabajar dentro del SUS para la obtención de la licencia médica es una medida drástica que debe replantearse, según Geraldo Ferreira, presidente de la Federación Nacional de Médicos, se atenta contra la Constitución por ser un trabajo forzado.[2]

Se necesita que el gobierno cree un diálogo con las Instituciones médicas y los expertos en el tema para analizar el Programa y verificar el proceso que debe desarrollarse para la implementación de un plan que no sólo sea a corto plazo y con intensiones electorales sino que en la práctica se logre un sistema médico sostenible sobretodo en los espacios excluidos de la civilización en donde difícilmente, sin buenos incentivos y buenas condiciones, doctores calificados querrán ejercer su profesión.




 

 






[1] Portalsaude.saude.gov.brz
[2] http://g1.globo.com/globo-news/

martes, 6 de agosto de 2013

Mandela, el estadista más allá del activista

                              

Por: Fernanda Cisneros

"Es muy fácil romper y destruir. Los héroes son aquellos que hacen la paz y construyen" Nelson Mandela

Entre su inestable estado de salud, con la llegada de sus 95 años y en medio de una amenaza infundada de restricción de servicios, Nelson Mandela ha sido noticia recurrente en los medios de comunicación durante los últimos meses. Aunque es mejor recordado por su papel de activista y sus labores durante los años de lucha anti apartheid, su  papel como estadista y reconstructor del país del sur de África, no puede ser menos destacado. Aprovechando el ímpetu del contexto noticioso sería prudente hablar precisamente de esa faceta del ex mandatario sudafricano.

Nelson Mandela fue declarado el primer presidente negro de Sudáfrica después de una victoria avasalladora –del 63%-[1] en las elecciones de 1994. Una vez ganadas las elecciones, Mandela  junto con el Congreso Nacional Africano –o CNA, partido que lo abanderó y que aglutinaba a la mayor parte de la población negra sudafricana- ascendieron al mando gubernamental, lo que no significaba per se contar con el poder político, pues el nuevo gobierno debió representar intereses amorfos; empleados organizados, empresarios negros, una clase media emergente, pobres rurales, una élite intelectual multirracial formada por tradiciones contendientes y radicales. Ninguno de esos grupos, sin embargo, era completamente dominante ni su ascendencia segura, por lo que las luchas y fricciones derivadas de la búsqueda de influencia en el país fue constante.

Es precisamente en ese contexto de transición incipiente y de búsqueda de estabilidad que encontró espacio la formación de un ícono carismático y necesario como Mandela. En cierta forma, la importancia de la figura de Mandela se vio favorecida por este contexto, aunado a características personales muy especiales, a partir de las que se puede afirmar que sin él Sudáfrica post apartheid no habría sido la misma.

 Este líder supo conjuntar hábilmente ciertos elementos de la tradición africana, -al que el mismo pertenecía como nieto de un rey de la etnia xhosa- con la visión de un líder moderado y respetable para la comunidad internacional. Este último elemento era fundamental, pues dicha comunidad había tenido un papel decisivo para desmantelar el régimen del apartheid por las presiones ejercidas vía boicot –económico y político- contra Sudáfrica, por lo que en cierta medida, la aceptación, especialmente de occidente, era crucial.

Su respeto por la tradición africana era mostrada en sus apariciones públicas mediante el uso de vestimentas tradicionales africanas, sí es que habría de dirigirse a un grupo con fuertes raíces de dicho perfil, además de pedir respeto por las costumbres y tradiciones africanas y los líderes tradicionales africanos, a los cuales se mantuvo en un estatus especial, llevándose una serie de acuerdos y concesiones con ellos[2]. Sin embargo, tanto Mandela como sus compañeros de las ligas juveniles del CNA fueron los primeros africanos negros profesionales de clase media en hacer del activismo político su foco principal, lo cual lo alejaba de un modo de vida netamente tradicionalista.

El primer presidente africano a menudo mantuvo un papel de mediador en el complejo sistema de alianzas, y logró el respeto de gran parte de la población sudafricana que tiende a dividirse en gamas a las que Desmond Tutú –ganador del Premio Nobel de la Paz y activo participante en la Comisión de la Verdad y la Reconciliación-, denominaría  “nación arco iris”[3]. A pesar de la antipatía generalizada de la población blanca por el CNA, según encuestas, en 1998, el 59% de dicha población  pensaba que Mandela estaba haciendo bien su trabajo[4].

Conciliar intereses fue la labor  principal de Nelson Mandela en la construcción de la nueva Sudáfrica, lo que supuso desde asuntos simbólicos como el apoyo a los eventos deportivos mundiales en los que el país tuvo participación –como la Copa Mundial de Rugby y la Copa de las Naciones Africanas- y reuniones cordiales con figuras emblemáticas del apartheid –como la viuda de  Hendrik Verwoerd, uno de los creadores del régimen segregacionista- hasta acciones más profundas como la creación de reformas, leyes e iniciativas. Éstas de ninguna manera son atribuibles exclusivamente a él e incluso sobrepasan su periodo gubernamental, pero contaron con su  amplio respaldo como presidente de la República Sudafricana y son clara muestra del sistema de concesiones.

Algunas de las políticas que inician con Mandela, que han dejado legado y han permitido construir una nueva Sudáfrica, son; el Programa de Reconstrucción y Desarrollo –RDP, por sus siglas en inglés- y el Plan de Crecimiento, Empleo y Redistribución -GEAR, por sus siglas en inglés-  las leyes en el rubro laboral,  las reformas local y agraria y  la conformación de la Comisión de la Verdad Sudafricana. Estas acciones favorecieron la reactivación económica, el acceso por primera vez a servicios básicos y su ampliación al grueso de la población, la inclusión de la población negra a la vida política y económica y la reconciliación –aunque esto también significó pasar de largo las ofensas de todos los bandos durante el apartheid- en aras de la transformación sudafricana.




[1] Rita Barnard, Grant Farred (ed.), “ After the thrill is gone: a decade of post-apartheid South Africa”, vol. 103, n° 4, en The South Atlantic Quarterly, Duke University, Estados Unidos, 2004, p. 634.
[2] Lo que ha creado algunos conflictos debido a que en el nuevo sistema político han adquirido mayor influencia y han reclamado más concesiones, lo que obstaculiza los esfuerzos por  extender derechos y libertades en la población, como en el caso agrario que será tratado más adelante. En: Heins Marais, Sudáfrica, límites al cambio, la economía política de la transformación, Siglo Veintiuno Editores, México, 2002,  p. 420.
[3] Esto a partir de la apreciación física de los grupos étnicos que componen la población sudafricana: negros -población originaria que vivía en los territorios que ahora conforman  Sudáfrica, así como esclavos traídos de otras regiones africanas-, blancos -descendientes de los primeros colonizadores; calvinistas holandeses, hugonotes franceses, alemanes y posteriormente británicos-, mestizos o personas de colores intermedios, así como población originaria de países asiáticos -en especial India-. A partir de: Edmundo Hernández Vela-Salgado, Diccionario de Política Internacional,Tomo I, Porrúa, México, 2002,  p. 27.
[4] Tom Lodge, Politics in South Africa, from Mandela to Mbeki, Indiana University Press, Estados Unidos, 2002, p. 17.

lunes, 5 de agosto de 2013

Las mafias y el Estado. Repensando la justicia en México.


Por: Martín Jiménez


Desde el sexenio pasado, ha comenzado en México lo que muchos han denominado como una guerra en contra del narcotráfico, que no es otra cosa que una ofensiva militar y policiaca en contra de quienes se dedican al trasiego de sustancias ilícitas (drogas ilegales). Este ataque ha traído como consecuencia directa un aumento de la violencia (que se ve reflejada en un aumento sustancial de los homicidios 1 en varias partes del país, particularmente en el norte y las costas del Pacífico), no sólo entre "los buenos" (militares y policías) contra "los malos" (los grupos criminales/mafiosos), sino particularmente entre "los malos" mismos.

Esta visión extremadamente maniqueísta, sin embargo, es la que termina privando en buena parte de la sociedad mexicana y en la mayor parte de los políticos, aunque en buena medida el movimientos sociales como el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, así como distintas asociaciones de víctimas, han hecho esfuerzos impresionantes por desmitificar este tema, evidenciando que existen muchísimas víctimas inocentes que terminan sufriendo los estragos de esta guerra.

Sin embargo, aún aceptando que existen estas víctimas, pareciera que la visión maniqueísta queda intacta, incluso llegando a radicalizarse en algunas de estas víctimas. Hablar de que "se necesita más mano dura" lleva implícita una visión de que el fondo del problema es que "los buenos" son menos que "los malos", o que están menos preparados o, peor aun, que no pueden hacer su trabajo porque la protección de los derechos humanos de "los malos" les impide enfrentarles en igualdad de circunstancias.

El gran problema con estas afirmaciones es que ignoran que las mafias tienen un comportamiento esencialmente dialéctico: Por un lado combaten y buscan debilitar al Estado y a sus instituciones, y por otro se insertan de lleno en éste, sacando provecho de sus aparatos y fuerzas 2. Por lo tanto, si lo que se pretende es atacar a "los malos", lo primero que se debe de hacer es reconocer cómo es su funcionamiento para entonces poder proponer soluciones de acuerdo a su complejidad.

Eso es lo que Paolo Borsellino y Giovanni Falcone entendieron y denunciaron cuando se decidieron a iniciar el llamado "maxi processo" en contra de Cosa Nostra. Desde las primeras investigaciones, Falcone y Borsellino comenzaron a entender los nexos de la mafia con policías, carabineros, mandos del ejército, alcaldes, diputados, senadores... que llegaron hasta el propio Presidente del Consejo de Ministros, Giulio Andreotti, aunque a éste nunca se le pudieron imputar cargos. Todas las acusaciones se fueron reuniendo en una sola, de ahí el nombre de "maxi processo", que aunque les costó la vida, lograron un cambio radical en las relaciones sociales, judiciales y políticas italianas, formando a toda una generación dispuesta a seguir su ejemplo de lucha por la justicia, que en buena medida aseguró la independencia del poder judicial y que fue determinante para que se iniciara proceso de Manos Limpias (Mani Pulite), que en los años noventa salpicaría a prácticamente toda la clase política y a una buena parte de empresarios italianos.

Es decir, que para que la justicia fuese posible, lo primero que había que hacer era reconocer que se tenía un Estado mafioso y corrompido, por lo que, emprenderían con un puñado de gente del poder judicial, una larga y profunda investigación en contra de quienes aseguraban la continuación de este Estado mafioso.

Actualmente, un "maxi processo"en México parece impensable por una sencilla razón, que, sin embargo, conllevaría un cambio estructural del poder judicial mexicano: El poder judicial, de facto, se encuentra subordinado al ejecutivo. Los procuradores de justicia son designados directamente como parte de los gabinetes del ejecutivo en todos los niveles, supeditando su actuar al Calderón, Peña, Ebrard, Mario Marín o Fidel Herrera en turno.

Así, la justicia en México depende en buena medida de los intereses (muchos mafiosos) del gobierno en turno. Por tanto, lo que se requiere no es tanto un cuerpo de carabineros, gendarmes o cualquier otra policía militarizada, ni que el ejército y la marina sigan en las calles y carreteras, ni tampoco una "mejor" policía, pues todo esto significa sólo hablar de las cuestiones que tienen que ver con el ejercicio de la vigilancia. Lo que se requiere es olvidarse de posturas maniqueístas y simplistas que ignoran que "los buenos" y "los malos" nunca están claramente definidos, para trabajar por un cuerpo judicial independiente que permita identificar cómo funciona un Estado mafioso y a partir de ahí impartir justicia. No continuar dándole más poder y atributos a un poder judicial que forma parte de ese Estado.



Foto: Diario La  Repubblica: http://temi.repubblica.it/micromega-online/falcone-e-borsellino-santi-laici-nellitalia-senza-legalita/

1 http://www.animalpolitico.com/2012/08/se-triplica-numero-de-homicidios-en-mexico-en-los-ultimos-6-anos/?utm_source=Contextly&utm_medium=Sidebar&utm_campaign=Previous#axzz2b84g8mDj

2 Véase G. Falcone, "Io, Falcone, vi spiego cos'è la mafia", en: http://www.giustizia.it/giustizia/protected/751216/0/def/ref/NOL751213/

viernes, 2 de agosto de 2013

El principio de igualdad y el derecho a la No Discriminación De marcos normativos y realidades...




Primero quisiera dejar claro ¿Qué es la discriminación? En palabras del experto mexicano en la materia, Jesús Rodríguez Zepeda, “[…] la discriminación puede ser definida como una conducta, culturalmente fundada, y sistemática y socialmente extendida, de desprecio contra una persona o grupo de personas sobre la base de un prejuicio negativo o un estigma relacionado con una desventaja inmerecida, y que tiene por efecto (intencional o no)  dañar sus derechos y libertades fundamentales”[1] ¡Ojo! Subrayo, tiene por efecto impedir o menoscabar el acceso en igualdad de un derecho.

Existe tanto a nivel local, nacional e internacional una serie de documentos jurídicos que velan por el principio de igualdad y el derecho a la No Discriminación. En el ámbito internacional, encontramos tanto en el sistema de Naciones Unidas como en los sistemas regionales un amplio abanico de instrumentos que consagran dicho derecho y es salvaguardado por medio de declaraciones, pactos, convenciones, observaciones y resoluciones en materia de derechos humanos.

En el sistema universal, la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 es el documento base, por así decirlo, ya que establece en su artículo primero y segundo que todo ser humano, nace libre e igual en dignidad y derechos, y que toda persona tiene todos los derechos proclamados en ese documento sin distinción alguna. Por otra parte, el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, y el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1976 reconocen los derechos de toda persona “sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social”.

De igual manera, se encuentran documentos para combatir de forma específica distintas formas de discriminación como la Convención Internacional para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial que intenta combatir la idea de diferenciación o superioridad racial que ha persistido a través del tiempo, asimismo en los ámbitos de enseñanza y laboral están el Convenio Número 111 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) Relativo a la Discriminación en Materia de Empleo y Ocu­pación, y la Convención Relativa a la Lucha con­tra la Discriminación en la Esfera de la Ense­ñanza.

En el sistema interamericano, la Declaración Americana sobre Derechos y Deberes del Hom­bre, la Convención Americana sobre Derechos Humanos, también conocida como el Pacto de San José de Costa Rica de 1978, y el Protocolo Adicional a la Convención Ameri­cana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales estipulan este derecho. La Convención Americana es el instrumento que procura bajo el principio de igualdad y no discriminación el ejercicio de los derechos humanos de toda persona sujeta a esta jurisdicción.

Cabe señalar que a pesar de que todos los instrumentos internacionales de derechos humanos incluyen una cláusula sobre el derecho a la No Discriminación, dada la existencia de grupos históricamente discriminados o vulnerados, podemos encontrar convenciones que atienden específicamente a un grupo de población; en el sistema universal está la Convención Internacional para la Elimina­ción de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer entrada en vigor en 1981, la cual busca eliminar las formas y manifestaciones directas y/o indirectas, estructurales y/o cotidianas de discriminación contra la mujer por su condición de género; por otro lado, en el sistema interamericano encontramos la Convención Interamericana para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las Personas con Discapacidad entrada en vigor desde el 2001, es el primer instrumento internacional vinculante que se enfoca a este grupo de población; de igual manera encontramos la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer "Convención de Belem do Para" de 1995, la cual busca contribuir a que las mujeres vivan una vida libre de toda forma de discriminación y violencia. 

Después de nombrar los documentos más importantes a nivel internacional en la materia cabría preguntarnos, ¿en México que hay? ¿y cómo se han armonizado dichos instrumentos a nivel nacional? Bueno, además de nuestra Carta Magna que en su artículo primero contiene el principio antidiscriminatorio y que gracias a la reforma constitucional del 2011 se logró la incorporación de los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad, existe a nivel federal la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación y 22 leyes antidiscriminatorias estatales.

Desafortunadamente, la discriminación, culturalmente arraigada a una sociedad, fundamentada en estereotipos, prejuicios y estigmas se vuelve difícil de combatir, prevenir y eliminar; a pesar de la existencia de múltiples marcos normativos, las cifras hablan por sí solas y nos demuestran que pertenecemos a una sociedad poco tolerante a la diferencia.
Van unos datos de la ENADIS 2010  para que vean cómo andamos:

* La población mexicana considera que los derechos de las personas indígenas, personas migrantes y personas homosexuales son los derechos menos respetados.

* Las personas señalaron que las principales condiciones por las que no se les han respetado sus derechos son: el no tener dinero, la apariencia física y la edad.

- Las personas entrevistadas señalaron que la intolerancia en contra de las personas homosexuales y bisexuales es mayor por parte de la policía y la gente de su iglesia o congregación.

- La falta de oportunidades laborales es identificado por los jóvenes y las personas adultas mayores como el principal obstáculo en la actualidad.

- León, Toluca y Torreón, en ese orden, son las ciudades donde hay una percepción de mayor rechazo, falta de aceptación y desigualdad para las minorías religiosas.

- Se cree que los principales problemas para las mujeres son los relacionados con el empleo, inseguridad y la violencia.

- Cuatro de cada diez personas con discapacidad refirieron que la mayoría de sus  ingresos proviene de sus familiares.

- El abuso, el maltrato, la humillación y la discriminación son los principales problemas de las personas trabajadoras del hogar.

Considero que los cambios de una sociedad son paulatinos pero posibles, a pesar de la existencia de datos alarmantes sobre los actos de discriminación en el país creo que cada vez somos más las personas que estamos conscientes de la problemática, si la sociedad en general logrará reconocer la existencia de ésta, la transformación cultural sería la consecuencia lógica.

"La paz no es solamente la ausencia de la guerra; mientras haya pobreza, racismo, discriminación y exclusión difícilmente podremos alcanzar un mundo de paz" Rigoberta Menchú


[1] Rodríguez Zepeda, Jesús. ¿Qué es la discriminación y cómo combatirla?, p.19.


jueves, 1 de agosto de 2013

La Energía Nuclear, un debate vigente

Por: Danaé Peña

La energía nuclear ha sido un tema de discusión que desde hace más de medio siglo ha estado presente en la opinión pública internacional. Desde su nacimiento a finales de la década de 1950 se formó un halo de mitos y realidades alrededor de ella, para algunos representa la esperanza de suministro de energía de la humanidad -libre de emisiones de gases de efecto invernadero- y para otros riesgos de seguridad, residuos altamente radiactivos, altos costos de construcción y operación de las plantas y dudas sobre si es realmente amigable con el medio ambiente.

El acontecimiento reciente que reavivó el debate, el desencanto y trajo a la memoria lo acontecido en Chernóbil, ocurrido en la primavera de 1986,  fue el accidente nuclear en Japón en marzo de 2011, ocasionado por un terremoto y un tsunami que azotó la isla.  Este hecho constituyó un punto de inflexión para repensar la política energética internacional, desencadenando un efecto dominó, ya que en mayo del mismo año Alemania y Suiza, anunciaron su paulatino apagón nuclear para la próxima década e Italia y Bélgica le siguieron los pasos.

Así mismo mientras hay países que pretenden alejarse de la energía nuclear hay otros que mantienen el mismo rumbo, uno de los países que conserva inamovible su política energética es Francia el país con mayor dependencia de la energía nuclear, con 58 plantas.

De acuerdo con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de Naciones Unidas[1], existen 442 reactores nucleares operativos en 29 países[2],  en América Latina, los países con plantas nucleares son: Argentina, Brasil y México, nuestro país  con las plantas de Laguna Verde I y II en el estado de Veracruz.

Actualmente están en construcción alrededor de 60 nuevos reactores en el mundo y el país más hambriento de energía es China con 27 de ellos.

Respecto a la decisión de Alemania se ha especulado que  no ha sido una obra puramente bondadosa la de apagar sus centrales nucleares para 2022, Ulrich Beck apunta que “A los alemanes lo que les impulsa es un miedo astuto. Olfatean las oportunidades económicas del mercado mundial del futuro. En alemán, el vuelco energético es sinónimo de empleo.”[3]

Es verdad que los alemanes le han apostado fuertemente a la energía solar y a la energía eólica, pero cuando el viento o el Sol no los respalda, también importan electricidad de plantas nucleares de otros países, principalmente de su vecino francés, y si efectivamente deciden estar libres de energía nuclear, eso no lo podrán seguir haciendo.

Es un  hecho que el uso pacífico de la energía nuclear plantea riesgos para la seguridad como lo han puesto de manifiesto los desafortunados incidentes en la historia de su existencia, a pesar de todos los avances tecnológicos, los accidentes son posibles y sus consecuencias en la salud pública mundial y en el medio ambiente perdurarán años.

Como bien señala Beck, el concepto de riesgo del siglo XIX aplicado a la energía nuclear de comienzos del XXI es una categoría zombi, una categoría que nos hace ciegos a la realidad en la que vivimos. No sólo no es irracional el abandono de la energía nuclear: lo que es irracional es seguir respaldándola después de Fukushima, ya que se basa en un concepto anticuado de riesgo que se inmuniza contra la experiencia histórica.[4]

Está situación nos coloca en una encrucijada peor, necesitamos energía que no caliente el planeta, la energía nuclear es la que menos emisiones de bióxido de carbono genera pero implica altos costos, porque como muchas otras cosas en el mundo el consumo de energía también es desigual, de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, mientras un ciudadano estadounidense consume unos 6,700 watts en promedio al año un habitante en África consume 650 watts.

Considero que es necesario aprender de las lecciones de la historia, replantear la estrategia, apostar por las energías renovables y no sólo modificar la forma en que se produce sino también la manera en que se consume energía, el ahorro debe prevalecer sobre el derroche.




[1] Creado en 1957 con los objetivos principales de promover la utilización segura y pacífica de la energía nuclear impidiendo su uso destructivo y servir de foro global para la puesta en común de conocimientos y técnicas nucleares entre los países industrializados y los países en desarrollo.
[2] El mapa nuclear en el mundo, EL PAÍS, Internacional, Disponible en: http://internacional.elpais.com/internacional/2011/03/14/actualidad/1300057215_850215.html
[3] Ulrich, Beck, Por qué renuncia Alemania a la energía nuclear, Tribuna, El País, España, 22-06-2011, Disponible en: http://www.elpais.com/articulo/opinion/renuncia/Alemania/energia/nuclear/elpepiopi/20110622elpepiopi_11/Tes
[4] Ibídem