jueves, 1 de agosto de 2013

La Energía Nuclear, un debate vigente

Por: Danaé Peña

La energía nuclear ha sido un tema de discusión que desde hace más de medio siglo ha estado presente en la opinión pública internacional. Desde su nacimiento a finales de la década de 1950 se formó un halo de mitos y realidades alrededor de ella, para algunos representa la esperanza de suministro de energía de la humanidad -libre de emisiones de gases de efecto invernadero- y para otros riesgos de seguridad, residuos altamente radiactivos, altos costos de construcción y operación de las plantas y dudas sobre si es realmente amigable con el medio ambiente.

El acontecimiento reciente que reavivó el debate, el desencanto y trajo a la memoria lo acontecido en Chernóbil, ocurrido en la primavera de 1986,  fue el accidente nuclear en Japón en marzo de 2011, ocasionado por un terremoto y un tsunami que azotó la isla.  Este hecho constituyó un punto de inflexión para repensar la política energética internacional, desencadenando un efecto dominó, ya que en mayo del mismo año Alemania y Suiza, anunciaron su paulatino apagón nuclear para la próxima década e Italia y Bélgica le siguieron los pasos.

Así mismo mientras hay países que pretenden alejarse de la energía nuclear hay otros que mantienen el mismo rumbo, uno de los países que conserva inamovible su política energética es Francia el país con mayor dependencia de la energía nuclear, con 58 plantas.

De acuerdo con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de Naciones Unidas[1], existen 442 reactores nucleares operativos en 29 países[2],  en América Latina, los países con plantas nucleares son: Argentina, Brasil y México, nuestro país  con las plantas de Laguna Verde I y II en el estado de Veracruz.

Actualmente están en construcción alrededor de 60 nuevos reactores en el mundo y el país más hambriento de energía es China con 27 de ellos.

Respecto a la decisión de Alemania se ha especulado que  no ha sido una obra puramente bondadosa la de apagar sus centrales nucleares para 2022, Ulrich Beck apunta que “A los alemanes lo que les impulsa es un miedo astuto. Olfatean las oportunidades económicas del mercado mundial del futuro. En alemán, el vuelco energético es sinónimo de empleo.”[3]

Es verdad que los alemanes le han apostado fuertemente a la energía solar y a la energía eólica, pero cuando el viento o el Sol no los respalda, también importan electricidad de plantas nucleares de otros países, principalmente de su vecino francés, y si efectivamente deciden estar libres de energía nuclear, eso no lo podrán seguir haciendo.

Es un  hecho que el uso pacífico de la energía nuclear plantea riesgos para la seguridad como lo han puesto de manifiesto los desafortunados incidentes en la historia de su existencia, a pesar de todos los avances tecnológicos, los accidentes son posibles y sus consecuencias en la salud pública mundial y en el medio ambiente perdurarán años.

Como bien señala Beck, el concepto de riesgo del siglo XIX aplicado a la energía nuclear de comienzos del XXI es una categoría zombi, una categoría que nos hace ciegos a la realidad en la que vivimos. No sólo no es irracional el abandono de la energía nuclear: lo que es irracional es seguir respaldándola después de Fukushima, ya que se basa en un concepto anticuado de riesgo que se inmuniza contra la experiencia histórica.[4]

Está situación nos coloca en una encrucijada peor, necesitamos energía que no caliente el planeta, la energía nuclear es la que menos emisiones de bióxido de carbono genera pero implica altos costos, porque como muchas otras cosas en el mundo el consumo de energía también es desigual, de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, mientras un ciudadano estadounidense consume unos 6,700 watts en promedio al año un habitante en África consume 650 watts.

Considero que es necesario aprender de las lecciones de la historia, replantear la estrategia, apostar por las energías renovables y no sólo modificar la forma en que se produce sino también la manera en que se consume energía, el ahorro debe prevalecer sobre el derroche.




[1] Creado en 1957 con los objetivos principales de promover la utilización segura y pacífica de la energía nuclear impidiendo su uso destructivo y servir de foro global para la puesta en común de conocimientos y técnicas nucleares entre los países industrializados y los países en desarrollo.
[2] El mapa nuclear en el mundo, EL PAÍS, Internacional, Disponible en: http://internacional.elpais.com/internacional/2011/03/14/actualidad/1300057215_850215.html
[3] Ulrich, Beck, Por qué renuncia Alemania a la energía nuclear, Tribuna, El País, España, 22-06-2011, Disponible en: http://www.elpais.com/articulo/opinion/renuncia/Alemania/energia/nuclear/elpepiopi/20110622elpepiopi_11/Tes
[4] Ibídem

1 comentario:

  1. El uso de energías alternativas es lo más deseable posible, sin embargo, a veces el desarrollo de este tipo de energías y la transición de su uso puede llegar a ser lento. El caso de Japón es relevante en el sentido que, no teniendo una gran cantidad de recursos fósiles, y después de depender en casi una tercera parte de la energía nuclear, antes de comenzar a fortalecer su plan de crecimiento de energías renovables debe hacer frente al déficit ocasionado por la importación de energía que requiere ahora y cuyas necesidades no pueden ser diferidas (a pesar de los planes para reducir el porcentaje de consumo energético).

    Por otro lado, algunos países como China, además de la brutal expansión en la búsqueda energética mundial, se han enfocado en la construcción de de infraestructura de energías renovables. Aunque dicha acción podría tomarse en principio como positiva, habría que aclarar que la construcción y operación de dichas plantas (como las hidroeléctricas) no se da en condiciones óptimas; ni libres de riesgo humano y no son especialmente cercanas al respeto por el entorno natural (se han construido a costa del paisaje natural).

    ResponderEliminar