jueves, 15 de agosto de 2013

Algunos apuntes sobre el Gas Shale


Por: Danaé Peña

Uno de los puntos estratégicos de la Iniciativa de Reforma Energética presentada por el Ejecutivo de la República Mexicana, el lunes 12 de agosto, es el Gas Shale, un combustible no convencional ambientalmente muy cuestionable que vino a revolucionar silenciosamente el panorama de hidrocarburos a nivel mundial y a incrementar las reservas petroleras de países como Estados Unidos.

El gas shale también conocido como gas de lutitas, gas de esquisto o fracking, es un gas natural que se encuentra atrapado en rocas sedimentarias. Este combustible no convencional configura una nueva geografía de la productividad industrial que demanda nueva tecnología y grandes inversiones económicas: pozos horizontales, pozos multilaterales y fracturación hidráulica.

De acuerdo con Greenpeace para la obtención de este hidrocarburo se requiere perforar a más de 3 mil metros de profundidad, utilizando un método conocido como fracking (fracturación hidráulica) en el que se emplean grandes cantidades de agua, contaminándola con algunas de las sustancias contenidas en la mezcla para extraer el gas que son tóxicas e incluso cancerígenas.

Los principales impactos ambientales del gas shale son la perforación del subsuelo, el derramamiento de químicos para el tratamiento de la superficie y la emisión de metano CH4 a la atmosfera y a los acuíferos.

Un artículo de la revista Forbes “Six Reasons Fracking Has Flopped Overseas” [1] de Jeff McMahon, señala que se han encontrado depósitos de gas shale en Polonia, Argentina, China, Gran Bretaña y otros países -existen alrededor de 48 depósitos en el mundo en 38 países-,  pero sólo en Estados Unidos ha sido el boom de la energía nacional. Eso no es por falta de voluntad en el extranjero, sino debido a las circunstancias políticas y económicas que favorecieron la fracturación hidráulica en el país.

Según los expertos, existen 6 razones por las cuales no ha funcionado el fracturamiento en el resto del mundo: 1. Precio -caída del precio del gas natural por exceso de producción-; 2. Marco Regulatorio -La mayor parte de las condiciones fiscales que los demás países tienen son totalmente incompatibles con el desarrollo del gas no convencional-; 3. Propiedad y Derechos Mineros -Los propietarios individuales en los Estados Unidos pueden rentar su territorio para la explotación minera, o explotar los recursos dentro de su propiedad, el petróleo dentro de su territorio les pertenece. En México las tierras son en su mayoría ejidales y el petróleo o el gas son propiedad de la nación; 4. Infraestructura -EE.UU. cuenta con los ductos y terminales necesarios para llevar el gas al mercado-; 5. Agua - La fractura requiere inyección de agua, mezclada con solventes químicos, bajo alta presión. El agua adquiere otros contaminantes, incluidos elementos radiactivos, y gran parte de la contaminación del agua se mantiene bajo tierra-; 6. Expertise –La mayoría de los expertos tienen su puesto de trabajo en EE.UU, los geólogos tienen una gran demanda debido a que cada formación de gas shale presenta  desafíos únicos-.

En Francia este procedimiento está prohibido y los gobiernos de Inglaterra, Suiza y los Países Bajos han emitido una moratoria, por terremotos relacionados con la técnica. Aunque Estados Unidos ha impulsado la extracción y uso del gas shale, al interior del país se ha desatado un movimiento antifracking por los riesgos ambientales que representa. Colorado, Kansas, Louisiana, Nuevo México, Ohio, Oklahoma, Pennsylvania, Texas, Utah, Wyoming reportan problemas por la extracción de este gas. [2]

En Argentina también existen diversas peticiones para detener el fracking en su país.[3]

Según la Administradora de Información Energética de Estados Unidos (EIA), la producción de shale gas pasó de representar el 2% de la producción de gas en Estados Unidos en el  2000, a más del 35%  en años recientes.

En México la investigación del shale gas está a cargo del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) a través del proyecto de investigación aplicada “Asimilación y desarrollo de tecnología en diseño, adquisición, procesado e interpretación de datos sísmicos 3D con enfoque a plays de shale gas/oil en México”[4], por un monto de 3 mil 133 millones de pesos del Fondo Sectorial Conacyt-Sener-Hidrocarburos, para abordar los recursos prospectivos de shale gas/oil en México y sentar las bases tecnológicas para su futura explotación.

A principios del año 2010 PEMEX identificó 5 provincias geológicas[5] con potencial para producir hidrocarburos contenidos en shale: 1) Chihuahua, 2) Sabinas-Burro-Picachos, 3) Burgos, 4) Tampico-Misantla, 5) Veracruz.

En Junio de 2011 Petróleos Mexicanos reveló la primera producción de shale gas con el pozo Emergente 1, ubicado en el Municipio de Hidalgo, Coahuila, el cual se encuentra en terminación, con una extracción de 2.9 millones de pies cúbicos al día. [6]

Los registros geofísicos en México son realizados por la iniciativa privada como: Halliburton de México, Dowell Schlumberger de México y Tenaris-Tamsa.

Puntos a considerar sobre la explotación del gas shale en México:
-Escasez de datos disponibles
-Incertidumbre en la recuperación de la inversión
-Propiedad de la tierra
-Las zonas en las que se localiza el shale gas en México, registran un alto índice de inseguridad (narcotráfico)
-Contaminación del agua en zonas donde el agua es escasa
-Devastación ambiental irreversible (Retroceso considerable en la sustentabilidad)
-Posibilidad de incremento de la actividad sísmica

La producción de hidrocarburos de Estados Unidos difícilmente se podrá replicar en México, además como ya se mencionó a pesar del éxito en el país del norte, existe un movimiento antifracking por los riesgos ambientales que implica, por lo tanto si irremediablemente se va a seguir apostando por ese combustible no convencional se debe buscar un modelo propio de producción y el gas debe ser utilizado como puente de transición energética, en mi opinión en el mejor de los casos se debe dejar en el subsuelo.

Sin lugar a dudas lo que se necesita es una visión a largo plazo, ir más allá, debemos reconsiderar el camino que hemos llevado hasta ahora, en donde parece ser que la industria petrolera es el único motor de desarrollo nacional y sostén de las finanzas públicas, como si fuera un recurso inagotable.



[2] Greenpeace México, La Reforma Energética de Peña no es verde, 13 de agosto 2013, Disponible en: http://www.greenpeace.org/mexico/es/Noticias/2013/Agosto/La-Reforma-Energetica-de-Pena-no-es-verde-/
[5] De acuerdo con la Energy Information Administration, en Junio de 2013 México pasó del cuarto al sexto lugar en recursos shale. Así, de los 681,000 billones de pies cúbicos que se calculaban, resultó que el país sólo cuenta con 545,000. Disponible en: http://eleconomista.com.mx/industrias/2013/06/10/mexico-sexto-lugar-ranking-global-lutitas
[6] Ángel Larraga Palacios,  México se incorpora a la revolución silenciosa del Shale Gas, Revista Fortuna, Junio 2011. Disponible en: http://revistafortuna.com.mx/contenido/2011/06/30/mexico-se-incorpora-a-la-revolucion-silenciosa-del-shale-gas/

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