viernes, 9 de agosto de 2013

Weed of Madness


“Decriminalization of marijuana is not a silver bullet, but it would be a major step away from a failed approach. Mexico City is the place to start...”
F. Gomez Mont




Por: Chantalle González

En el último mes, el debate sobre la legalización de la marihuana se ha reavivado. Múltiples voces se manifiestan a favor y en contra, con argumentos médicos, científicos, económicos, morales, e incluso sentimentales, los cuales una vez más fragmentan a la sociedad mexicana y ponen en evidencia sus contradicciones. El propósito de este texto no es realizar un posicionamiento definitivo sobre el tema, sino comenzar por esclarecer algunos de los puntos más delicados de la discusión.

Para comenzar, es necesario tener ciertos datos claros. La marihuana es la droga ilegal más consumida en el mundo, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), 147 millones de personas, alrededor del 2.5% de la población mundial, la consume.[1] En México, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Adicciones de 2011, 0.5% de los mexicanos de 12-65 años afirma haber consumido algún tipo de droga ilegal y de estos el 1.2% consumió marihuana.[2]

En la ciudad de México los “clientes” del mercado de drogas ilícitas son alrededor de 86,000 (2011) y los usuarios de la mariguana representan el 85% del mercado total  (mientras que el de anfetaminas representa el 7% del mercado con 5,721 usuarios).[3] En el Distrito Federal, en 2012 había 13 mil puntos de narco-menudeo[4] y el mercado de drogas del D.F. tiene un valor anual aproximado de 100 millones de dólares.[5]

Los efectos nocivos de la mariguana en la salud, su alto grado adictivo y el daño social que causan, son con frecuencia las principales razones para rechazar su legalización; es por esto que es necesario esclarecer algunos de los mitos que la rodean y compararla con otras drogas lícitas.

En este sentido, la marihuana de acuerdo a la OMS afecta el desarrollo cognitivo e impacta negativamente en el rendimiento psicomotor[6], causando dependencia en solo el 9-10% de sus usuarios adultos.[7] Mientras tanto,  el tabaco causa dependencia en alrededor del 30% de sus usuarios adultos[8], mata a más de la mitad de las personas que lo consumen, lo que significa al año 6 millones de personas[9]; y hablando del alcohol, su abuso excesivo causa 2.5 millones de muertes al año, de los 27 millones de bebedores de entre 12-65 años 4 millones son dependientes y el alcoholismo se ha convertido en la cuarta causa de muerte en México.[10] Hasta el momento no se ha confirmado una muerte por sobredosis de marihuana en el mundo.

Si las consecuencias del consumo de alcohol y de tabaco son incluso más nocivas para la salud que aquellas de la marihuana ¿quién decide que drogas son legales y cuales no? Efectivamente, esta es una decisión por llamarla lo menos arbitraria. La historia ha demostrado que sustancias que en un momento eran consideradas ilegales, después de entrar en juego consideraciones económicas y políticas, dejan de serlo y hoy podemos tener acceso a ellas con gran facilidad (pensemos en la prohibición del alcohol que estuvo vigente en una gran cantidad de países durante la primera mitad del S.XX.). En el caso de la marihuana, cuando se declaró sustancia ilícita en 1970 en Estados Unidos, no se hizo por sus reconocidos efectos a la salud, sino por “un vacío considerable en nuestro conocimiento de la planta y los efectos del fármaco activo contenido en ella”.[11]

Entonces ¿qué está evitando su legalización como sucedió en el caso de otras sustancias? En primer lugar es un tema delicado para algunos sectores de la sociedad mexicana, el 49.6% de los mexicanos rechaza la legalización de la marihuana[12], debido en parte a su carácter mayoritariamente conservador, a la creencia generalizada de que la legalización podría promover su consumo, y a la falta de información sobre sus efectos y consecuencias. En segundo lugar, de nuevo hacen presencia intereses económicos y políticos que nos hacen pensar que existen facciones en el poder que pudieran estarse beneficiando del narcotráfico y que lucharán por conservarlo en la sombras.

Finalmente, considero que el consumo de drogas en el mundo depende de factores sociales y de la existencia o inexistencia de políticas públicas, por lo que es necesario buscar soluciones alternativas a la “guerra contra el narcotráfico” la cual NO ESTÁ RESULTANDO EXITOSA. Es momento de ponernos creativos e iniciar un debate transparente y objetivo, con argumentos científicos, médicos, económicos, sociales y no meramente ideológicos o dogmáticos.



3 comentarios:

  1. Una vez más México un paso atrás de Estados Unidos y en el caso de Latinoamérica de Uruguay. Como lo ha escrito Sergio Aguayo, la legalización estadounidense es “una bofetada para Felipe Calderón y una lección para los mexicanos”. Ya basta de mitos, la mariguana esta científicamente comprobado que hace menos daño que el tabaco o el alcohol, es increíble escuchar las razones que algunas personas dan para luchar en contra de la legalización. Por ejemplo, los padres de familia que dicen que si la legalizan, la mariguana estará al alcance de sus hijos. Lamento decirlo pero la mariguana YA ESTA al alcance de sus hijos, pero muchas veces es de pésima calidad. Es hora de crear nuevas propuestas y no siempre ir un paso atrás de lo que nuestros vecinos del norte decidan hacer.

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  2. El tema también está relacionado a la sanción social y al imagen que la población tiene respecto a la mariguana, a su sanción legal precede dicha sanción social, lo que explica hasta cierto punto la negativa de un alto porcentaje poblacional hacia la legalización.

    El argumento de hacer énfasis en los efectos nocivos para obstaculizar su legalización me parece débil, pues, en realidad un conocimiento preciso de los efectos negativos no ha significado en otros casos (como en el del tabaco) su prohibición.

    Lo que si me parece importante rescatar es que la legalización de las drogas no es una acción aislada, sino que debe implicar una serie de políticas públicas entorno al producto (producción, distribución, comercialización) y sus efectos asociados (políticas en salud, educación, reforzamiento de instituciones que se encarguen de verificar la calidad de los productos ofrecidos), por lo que el inicio del debate es sólo un pequeño paso.

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  3. Efectivamente, como comenta Yussef, considero que el debate de la legalización de la marihuana debe tratarse desde una perspectiva científica, con argumentos objetivos que no den cabida a interpretaciones morales o ideológicas.

    Coincido con que el argumento de que cuando se introduce la marihuana a los causes legales, además de que genera beneficios económicos para el Estado, conduce a una mayor regulación de la calidad y se pueden establecer restricciones para modo de venta (edad, puntos de venta, precios, etc.). Además, considero que al exponer a los consumidores a hacer tratos con narcomenudistas, estos quedan más vulnerables a la violencia, extorsiones y a que les ofrezcan otros tipos de drogas ilícitas.

    Coincido con Fernanda en que no puede ser un tema que se trate a la "ligera" por las autoridades, es imprescindible que su legalización conlleve al diseño de políticas púbicas que ayuden a enfrentar el problema de fondo, por ejemplo las consecuencias que tiene la drogadicción en la salud pública.

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