Por Erika Uribe
Los nexos históricos entre Brasil y los países africanos datan de hace algunos siglos cuando el país sudamericano se relacionaba con África a través del pequeño comercio y la mano de obra esclava. Durante gran parte del siglo XX, Brasil tuvo relaciones discontinuas -debido a la situación interna y las crisis que atravesó el país- y selectivas, por ejemplo en el tema de cooperación. Los lazos y la afinidad cultural le han permitido una ventaja considerable a Brasil sobre otros países con intereses en la región, misma que ha sabido explotar a través de aspectos como el idioma, el desarrollo y la búsqueda de la representación democrática de los intereses en foros internacionales.
Los nexos históricos entre Brasil y los países africanos datan de hace algunos siglos cuando el país sudamericano se relacionaba con África a través del pequeño comercio y la mano de obra esclava. Durante gran parte del siglo XX, Brasil tuvo relaciones discontinuas -debido a la situación interna y las crisis que atravesó el país- y selectivas, por ejemplo en el tema de cooperación. Los lazos y la afinidad cultural le han permitido una ventaja considerable a Brasil sobre otros países con intereses en la región, misma que ha sabido explotar a través de aspectos como el idioma, el desarrollo y la búsqueda de la representación democrática de los intereses en foros internacionales.
En la actualidad y
particularmente desde la llegada de Lula en 2003, la necesidad de Brasil para
posicionarse como un actor clave a nivel mundial y al formar parte del bloque
de los países emergentes BRIC, así como el interés por alcanzar reconocimiento
internacional a través de distintos foros de diálogo, han llevado al país
sudamericano a entablar relaciones más sólidas, estrechas y continuas con los
países de África. Asimismo, el hecho que
China también se encuentre estableciendo relaciones cada vez más sólidas con
los países africanos, ha llevado a Brasil a intensificar sus relaciones en
materia económica, políticas, social, de cooperación y diplomáticas para
entablar acciones similares.
Brasil maneja un discurso como
país en desarrollo, posicionándose así en términos de igualdad con las naciones
africanas y estableciendo así la ausencia de prácticas y roles jerárquicos que
caracterizaban a las potencias tradicionales. Lo anterior ha permitido
establecer vías de comunicación funcionales y acuerdos con algunos países de la
región, por ejemplo con Egipto y con la Unión Aduanera de África del Sur.[1]
Algunos ejemplos de la presencia
brasileña en África son las siguientes:
- Aumento en el nivel de inversiones en la región
- Intervención de empresas públicas y privadas
- Incremento en la cooperación, como por ejemplo el Foro de Cooperación América del Sur-África fue iniciativa de Brasil y Nigeria.[2]
- Crecimiento exponencial principalmente en los intercambios diplomáticos
- Incremento en el número de representaciones diplomáticas de Brasil en África y viceversa al grado que Lula visitó más países africanos que todos sus antecesores. El número de embajadas de Brasil creció de 17 a 37 mientras que 17 países africanos se instauraron a través de embajadas en suelo brasileño.
- Organización de talleres, seminarios y actividades diversas con la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa
- En los últimos años, Brasil ha optado por priorizar sus relaciones con África Subsahariana debido a los conflictos desatados en la parte norte del continente así como su cercanía con Asia y Europa.
- Las empresas brasileñas tratan de dar una imagen más ética y comprometida al posicionarse en suelo africano al tratar temáticas relacionadas con el medio ambiente y los derechos laborales y el uso de mano de obra africana, aspectos que se le han criticado a las empresas chinas, sin embargo, esto no quiere decir que Brasil no esté exento de algunas prácticas de este tipo.
- Establecer a África como un tema prioritario en la agenda de política exterior brasileña.
- Incremento en la inversión brasileña en proyectos de desarrollo, en 2010 se alcanzó el 57.2%.
Con la actual Presidenta Dilma
Roussef, el muy empleado discurso del fortalecimiento comercial ha sido un poco
reemplazado por la exaltación de los derechos humanos y la erradicación de la
pobreza, aspectos contrastante con el discurso chino. Aunado a lo anterior, es
preciso indicar que Brasil tiene una agenda de política exterior hacia el
continente africano muy bien planeada y con una perspectiva a futuro muy clara
si tomamos en cuenta que África ofrece un mosaico de oportunidades a nivel
cultural, económico, político y social para Brasil; a nivel de inversión, los
países africanos resultan un espacio muy benéfico para las empresas brasileñas,
especialmente en los sectores de infraestructura y salud. Por otro lado, el
respaldo de las naciones africanas para Brasil es fundamental, el apoyo de un
alto número de naciones en foros internacionales, especialmente en el Consejo
de Seguridad de Naciones Unidas puede ser muy útil[3].
Tal parece que el futuro de las
relaciones entre Brasil y África seguirá siendo estrecho si tomamos en cuenta
que el acercamiento con el continente africano se ha convertido en una política
exterior de Estado para las autoridades brasileñas, hecho que otros países
latinoamericanos han tratado de adoptar como por ejemplo Chile y Argentina.
México por su parte, aún tiene un amplio camino que recorrer en este ámbito.
[1]
Compuesta por Bostwana, Lesoto, Namibia, Sudáfrica y Suazilandia.
[2]El Foro de
Cooperación América del Sur-África (ASACOF), es un foro birregional de intercambio
y cooperación política entre Estados y Pueblos del Sur. Está integrado par 55
países de África y 12 de América del Sur, en su mayoría miembros
respectivamente de la Unión Africana (UA) y de la Unión de Naciones
Suramericanas (UNASUR). Su objetivo es estrechar los lazos de hermandad entre
los pueblos y cooperar para su desarrollo sustentable, respetando la soberanía,
la independencia y la autodeterminación de los pueblos. El origen de la
creación de este Foro de cooperación Sur-Sur comenzó en las conversaciones
entre los representantes de Brasil y Nigeria, en 2004, con el encuentro entre
el Presidentes de Nigeria, Olusegun Obasanjo, y el Presidente de Brasil, Luiz
lnacio Lula Da Silva. La primera Cumbre América del Sur-Países Árabes (ASPA)
tuvo lugar en Brasil, en mayo de 2005. Posteriormente a esta Cumbre, se tomo la
decisión de realizar una Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América del
Sur y África (ASA). Las reuniones preparatorias de altos funcionarios
comenzaron en el 2006 y de ellas surgió la idea de una Cumbre ASA.
[3] Los
países africanos representan también un cuarto de los votos en el Asamblea
General de Naciones Unidas.
Poco se habla de un tema que ha dado muchos resultados positivos a Brasil. Me parece un excelente análisis de una política que Brasil, y en particular el gobierno de Lula, supo adoptar de manera muy satisfactoria, siendo quizás uno de los mejores ejemplos de cómo lograr posicionarse a nivel mundial.
ResponderEliminarMe parece muy importante rescatar el hecho de que esta política de acercamiento tiene dos lados positivos: El económico, que se refleja en las empresas brasileñas, y el político, que,pese a basarse en una subregion (África subsahariana) tiene un impacto mundial que se ve reflejado en foros internacionales, no sólo en un apoyo concreto, sino también en la propia percepción de un país que tiene posibilidades de tener una influencia en todo el mundo; que es una potencia.
Aunque evidentemente las historias son muy diferentes, habría que estudiar mejor este ejemplo para plantear políticas similares, que reflejen el papel que como país queremos proyectar en el escenario internacional.