Primero quisiera dejar claro ¿Qué
es la discriminación? En palabras del experto mexicano en la materia, Jesús
Rodríguez Zepeda, “[…] la discriminación puede ser
definida como una conducta, culturalmente fundada, y sistemática y socialmente
extendida, de desprecio contra una persona o grupo de personas sobre la base de
un prejuicio negativo o un estigma relacionado con una desventaja inmerecida, y
que tiene por efecto (intencional o no)
dañar sus derechos y libertades fundamentales”[1]
¡Ojo! Subrayo, tiene por efecto impedir o menoscabar el acceso en igualdad de
un derecho.
Existe tanto a nivel local,
nacional e internacional una serie de documentos jurídicos que velan por el
principio de igualdad y el derecho a la No Discriminación. En el ámbito internacional, encontramos tanto en el sistema de Naciones
Unidas como en los sistemas regionales un amplio abanico de instrumentos que
consagran dicho derecho y es salvaguardado por medio de declaraciones, pactos,
convenciones, observaciones y resoluciones en materia de derechos humanos.
En el sistema universal, la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 es el
documento base, por así decirlo, ya que establece en su artículo primero y
segundo que todo ser humano, nace libre e igual en dignidad y derechos, y que
toda persona tiene todos los derechos proclamados en ese documento sin
distinción alguna. Por otra parte, el Pacto
Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, y el Pacto Internacional de
los Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1976 reconocen los derechos
de toda persona “sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión,
opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición
económica, nacimiento o cualquier otra condición social”.
De igual manera, se encuentran documentos para combatir
de forma específica distintas formas de discriminación como la Convención
Internacional para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial
que intenta combatir la idea de
diferenciación o superioridad racial que ha persistido a través del tiempo,
asimismo en los ámbitos de enseñanza y laboral están el Convenio Número 111 de la Organización Internacional del Trabajo
(OIT) Relativo a la Discriminación en Materia de Empleo y Ocupación, y la
Convención Relativa a la Lucha contra la Discriminación en la Esfera de la
Enseñanza.
En el sistema interamericano, la Declaración Americana sobre Derechos y Deberes del Hombre, la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, también conocida como el Pacto de San José de Costa Rica de 1978, y
el Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en
materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales estipulan este derecho.
La Convención Americana es el
instrumento que procura bajo el principio de igualdad y no discriminación el
ejercicio de los derechos humanos de toda persona sujeta a esta jurisdicción.
Cabe señalar que a pesar de que todos los
instrumentos internacionales de derechos humanos incluyen una cláusula sobre el
derecho a la No Discriminación, dada la existencia de grupos históricamente
discriminados o vulnerados, podemos encontrar convenciones que atienden
específicamente a un grupo de población; en el sistema universal está la Convención Internacional para la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer entrada en vigor en 1981, la cual busca eliminar las formas y manifestaciones
directas y/o indirectas, estructurales y/o cotidianas de discriminación contra
la mujer por su condición de género; por otro lado, en el sistema
interamericano encontramos la Convención Interamericana para la
Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las Personas con
Discapacidad entrada en vigor desde el 2001, es el primer instrumento
internacional vinculante que se enfoca a este grupo de población; de igual
manera encontramos la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y
Erradicar la Violencia contra la Mujer "Convención de Belem do Para" de 1995, la cual busca contribuir a que las mujeres vivan una vida libre de toda forma de discriminación y violencia.
Después de nombrar los documentos
más importantes a nivel internacional en la materia cabría preguntarnos, ¿en
México que hay? ¿y cómo se han armonizado dichos instrumentos a nivel nacional?
Bueno, además de nuestra Carta Magna que en su artículo primero contiene el
principio antidiscriminatorio y que gracias a la reforma constitucional del
2011 se logró la incorporación de los principios de universalidad,
interdependencia, indivisibilidad y progresividad, existe a
nivel federal la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación y 22
leyes antidiscriminatorias estatales.
Desafortunadamente, la
discriminación, culturalmente arraigada a una sociedad, fundamentada en
estereotipos, prejuicios y estigmas se vuelve difícil de combatir, prevenir y
eliminar; a pesar de la existencia de múltiples marcos normativos, las cifras
hablan por sí solas y nos demuestran que pertenecemos a una sociedad poco
tolerante a la diferencia.
Van unos datos de la ENADIS
2010 para que vean cómo andamos:
* La población mexicana considera
que los derechos de las personas indígenas, personas migrantes y personas
homosexuales son los derechos menos respetados.
* Las personas señalaron que las
principales condiciones por las que no se les han respetado sus derechos son:
el no tener dinero, la apariencia física y la edad.
- Las personas entrevistadas
señalaron que la intolerancia en contra de las personas homosexuales y
bisexuales es mayor por parte de la policía y la gente de su iglesia o
congregación.
- La falta de oportunidades
laborales es identificado por los jóvenes y las personas adultas mayores como
el principal obstáculo en la actualidad.
- León, Toluca y Torreón, en ese
orden, son las ciudades donde hay una percepción de mayor rechazo, falta de
aceptación y desigualdad para las minorías religiosas.
- Se cree que los principales
problemas para las mujeres son los relacionados con el empleo, inseguridad y la
violencia.
- Cuatro de cada diez personas con
discapacidad refirieron que la mayoría de sus ingresos proviene de sus familiares.
- El abuso, el maltrato, la
humillación y la discriminación son los principales problemas de las personas
trabajadoras del hogar.
Considero que los cambios de una
sociedad son paulatinos pero posibles, a pesar de la existencia de datos
alarmantes sobre los actos de discriminación en el país creo que cada vez somos
más las personas que estamos conscientes de la problemática, si la sociedad en
general logrará reconocer la existencia de ésta, la transformación cultural
sería la consecuencia lógica.
"La
paz no es solamente la ausencia de la guerra; mientras haya pobreza, racismo,
discriminación y exclusión difícilmente podremos alcanzar un mundo de paz"
Rigoberta Menchú

Recuerdo que en la misma encuesta hacían preguntas al LGBT sobre las instituciones y personas de las que más sentían discriminación, y en primer lugar se encontraban instituciones gubernamentales, especialmente de seguridad.
ResponderEliminarRecuerdo que en la misma encuesta hacían preguntas al LGBT sobre las instituciones y personas de las que más sentían discriminación, y en primer lugar se encontraban instituciones gubernamentales, especialmente de seguridad.
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