Por: Fernanda Cisneros
Hace unos cuantos días leí
un artículo que una curadora de arte escribió en 2010, me interesó porque de
manera indirecta hacía referencia al desarrollo de las industrias creativas en
México. Las industrias creativas abarcan los productos y servicios derivados de
las actividades culturales, desde aquellas tradicionales (como artes escénicas,
visuales, musicales) hasta las más ligadas al mercado (publicidad, multimedia,
entre otras). En el artículo antes
mencionado se exponía de una manera muy clara la problemática de la producción
y comercialización de la industria del diseño (específicamente de moda) en
nuestro país. En una parte de éste se decía de forma concisa y a manera de
conclusión: “En México tenemos talento. Hay casi todo, pero por partes,
aislado, sin la menor articulación, sin planeación y sin la noción por parte de
la industria y el Estado de que la moda puede ser también un polo de desarrollo económico, político y cultural
del país”.[1]
Tal parece ser el destino que
sigue teniendo este país en el desarrollo de las industrias creativas en pleno
2013, especialmente en lo que se refiere
a la falta de articulación (de los organismos culturales, de producción, etcétera),
de infraestructura, talentos humanos, políticas de inversión, y en general, la
ausencia de políticas públicas que busquen impulsar a estos sectores. El
Consejo Británico cuenta con un rubro especial para la economía creativa[2] a través del cual se busca
incentivar a los emprendedores creativos y a la creación de complejos interconectados
de empresas basadas en este tipo de industrias. En Estados Unidos, existen
iniciativas igualmente interesante como el Centro de Economía Creativa de
Carolina del Norte que funciona como una organización sin fines de lucro
(becada por el Departamento del Trabajo) que se dedica a fomentar la creación
de redes digitales para creadores, a tener enlaces con universidades y a
fomentar el desarrollo de herramientas de marketing entre los creadores.
Por supuesto, sabemos que el
país guarda situaciones particulares de desarrollo que hacen parecer estas
opciones imposibles, (lo cual tampoco es del todo cierto), pero lo que es notorio
y se debe señalar, es que hasta el momento no existe un esfuerzo nacional de
este corte, sí, es verdad que existen ciertas iniciativas ciudadanas que
pretenden el desarrollo de estas temáticas, incluso esfuerzos estatales como la
intención de convertir a Guadalajara en una Ciudad Creativa Digital, pero no
como un proyecto país.
Ciertos datos que se ofrecen
podrían parecer contradictorios con lo antes expuesto; según el Informe de
Economía Creativa 2010 de la UNCTAD (a falta de datos más actualizados), México
es considerado dentro de los diez principales exportadores de industrias
creativas entre las economías en desarrollo[3], teniendo un porcentaje de
exportación sólo por debajo de países como China, Malasia, Hong Kong, India y Turquía. Despliegue
comercial bastante notorio que, sin embargo, no ha logrado posicionar al Estado
Mexicano dentro de programas que tienen como su fuerte el esfuerzo de
sincronización de las capacidades de las industrias creativas, como es el caso
de la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO.
La Red está compuesta por 7
ejes temáticos: música, diseño,
literatura, artesanía y arte popular, gastronomía, cine y arte digital.
Cualquier representante ciudadano o gubernamental puede considerar la
inscripción de su ciudad, no obstante, los requisitos suponen un esfuerzo
previo en el desarrollo de la industria seleccionada, en general los ejes
temáticos toman en cuenta: la cantidad de iniciativas presentadas respecto a
ese tema, los programas de estudio dedicados al eje, las instituciones formales
y no formales que lo impulsan, la infraestructura o espacios culturales, las
industrias relacionadas, festivales y formas de promoción, archivos,
colecciones, patrimonios o museos y grupos de creadores y comunidad activa; es
decir una política integral que respalde todo lo anterior. En la red de la
UNESCO participan únicamente estas ciudades americanas; Iowa y Santa Fe (EUA); Montreal
(Canadá); Bogotá y Popayán
(Colombia) y Buenos Aires (Argentina)...¿y
nuestras ciudades para cuándo?
[1] Véase
en: http://tomo.com.mx/2010/05/03/moda-y-cultura-en-mexico/
[2]
Véase en: http://creativeconomy.britishcouncil.org/
[3]
UNCTAD, Informe Economía Creativa 2010.
Muy interesante Fernanda! siempre da gusto leer sobre temas poco abordados en relaciones internacionales. Considero que efectivamente existe un desdén desde las más altas esferas por los temas culturales, creo que tiene que ver con la "tendencia" a que todo sea comercializable y tenga que generar beneficios económicos. Sin embargo, creo que el gobierno falla en ver el gran beneficio (incluso económico!) que se podría generar si se impulsan las industrias creativas del país; y más aún si se articulan con otros sectores productivos del país como el turístico (tema que ya hemos tocado en blog).
ResponderEliminarCoincido plenamente contigo en la necesidad de crear una política de Estado al respecto, y personas a cargo que tengan visión a largo plazo y puedan ver más allá del beneficio económico inmediato.