lunes, 12 de agosto de 2013

Thinking about Think Tanks


Por Gustavo Nieto Idiaques

Navegando por la red me encontré una infografía que hablaba sobre la situación de los Think Tanks[1] o Tanques de Pensamiento en el mundo, la cual me hizo reflexionar sobre la situación de este tipo de instituciones en México y necesariamente me obligó a pensar en el impacto que tienen (o pueden llegar a tener) en la vida nacional los Estados.

Los Think Tanks surgieron de manera formal en Estados Unidos y lograron su apogeo en la década de los años setenta y ochenta como respuesta a la necesidad de este país de crear e implementar nuevas políticas para afrontar la ola de cambios a nivel mundial que desafiaban su papel como hegemón en el sistema internacional.

Actualmente podemos encontrar este tipo de instituciones muy bien consolidadas en otros países, un claro ejemplo de ello es México. Según la infografía citada[2], el país cuenta con sesenta Think Tanks, ocupando el número dieciséis a nivel mundial. A simple vista, esta cifra podría mirarse con buenos ojos, sin embargo, lo que cabe preguntarse aquí es, qué grado de eficiencia tienen y cuánto han logrado influir en las políticas públicas y la toma de decisiones en la política exterior del país.

En teoría estos organismos deberían estar dedicados a cuestiones de interés público y trabajar en conjunto con el gobierno, la academia e inclusive con las grandes corporaciones, pues su objetivo principal es influir en los dirigentes de la clase política a través de soluciones alternativas y movilizando la opinión pública. Sin embargo, la práctica nos ha demostrado (por lo menos en México) que los Think Tanks responden más a intereses privados que a problemas de envergadura nacional.

Esto puedo explicarse desde mi perspectiva por dos cuestiones, en primera, por la poca o nula consideración que tienen los gobiernos hacia las propuestas de éstos y en segunda, debido a la existencia de una lógica mercantilista, pues muchas veces, las empresas privadas son las que utilizan mayormente los servicios proporcionados por los mismos.

Los Think Tanks “[…] con casi un siglo de tradición, han creado pensamiento e influido considerablemente en la toma de decisiones, llegando a reformular, en algunos casos, la tradición y a marcar un nuevo curso en cuestiones estratégicas claves.”[3] En este sentido, debemos aclarar cómo es que estos valiosos catalizadores del cambio han sido relegados a un segundo plano. Considero que además de las cuestiones antes señaladas, esta situación se explica a que en un primer momento, surgieron como un ente autónomo sin fines de lucro que tenían un interés meramente intelectual, posteriormente, en una segunda etapa, tuvieron un fuerte impulso debido a la necesidad de los gobiernos de asesoramiento ante la ola de cambios en las políticas mundiales, finalmente, en una tercera etapa, gracias al considerable desarrollo de las tecnologías de la información, los Think Tanks tendieron a responder más a los intereses del mercado que a las necesidades reales de los Estados, pues con el auge de los mass media, la opinión pública comenzó a tener mayor acceso a la información y a participar de manera más activa en la vida política y económica de los Estados, mermando de manera considerable la participación de los Think Tanks.

            Hoy en día, es necesario (re)pensar el papel que juegan estas instituciones, así como entender el trabajo considerable y las aportaciones que hacen en los asuntos de interés público. Es decir, nos encontramos ante la necesidad de darles un nuevo impulso para que no sólo crezcan numéricamente, sino, que las que ya están establecidas, trabajen de manera conjunta con los líderes de opinión, con el sector privado y la academia, todos bajo la guía y apoyo del Estado. Sólo de esta manera, estos centros de pensamiento coadyuvarían a la formulación y aplicación de políticas públicas eficientes que se reflejarían en diversos beneficios para todos.

La dinámica del acontecer internacional cambia de manera vertiginosa la realidad a la que nos enfrentamos día a día, por ello, es imperante que las decisiones que se toman respecto al futuro de cualquier Estado sean elaboradas de manera consciente y haciendo un análisis multidimensional donde sean tomados en cuenta no sólo intereses particulares o teniendo como objetivos cuestiones aisladas, sino, implementando estrategias a largo plazo que lubriquen la maquinaria política y económica estatal y buscando un desarrollo multifactorial en el que prime el interés nacional. En este sentido,  es necesario que los gobiernos se apoyen de los Think Tanks para idear  e implementar estrategias de desarrollo que reflejen el trabajo especializado de este tipo de organismos con tanto potencial, pero lamentablemente muy poco aprovechados.




[1] Grupo de expertos o centros de estudio que tratan de ligar el poder y el conocimiento para la solución de problemas nacionales e internacionales de un Estado.
[3] Tello Beneitez, Marta. Guía de Think Tanks en España. Véase en: http://www.funciva.org/publicaciones/think-tanks.pdf

2 comentarios:

  1. Me parece un tema muy interesante el tema y muy poco conocido en México.

    Considero que es muy importante reflexionar sobre el vínculo indudable que debería existir entre la reflexión académica y el quehacer político. La separación (incluso lo llamaría cisma) que al parecer existe entre la vida académica y la vida política, es perjudicial para el país; cuantas veces hemos criticado la puesta en práctica de políticas públicas que carecen de fundamento reflexivo o de investigación, y cuantas veces hemos leído o escuchado a investigadores hablar sobre los temas más importantes de México sin que sus reflexiones tengan mayor trascendencia.

    Al pensar en el tema, me remito a un texto que leí en la universidad de, Marcos Kaplan, Estado y sociedad, sobre la "mitificación de la política"; la política cada vez más se vuelve una vocación sólo para las élites políticas, y las masas (incluidos los académicos) no tienen injerencia algunos en los asuntos públicos.

    Como bien concluye Gustavo, es necesario superar esta separación, sin embargo, como en tantos males que aquejan a la sociedad lo que falta es VOLUNTAD POLÍTICA y esto sería pedirles que vayan en contra de su propia ideología de clase.

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  2. Chantalle antes que nada gracias por tus comentarios. Coincido totalmente con tu comentario de que es necesaria la voluntad política para poder iniciar un cambio, sin embargo, también considero que es necesaria la voluntad de las personas por iniciar un cambio verdadero. Creo que este tipo de reflexiones, el debatir, opinar, compartir las ideas, etc., es un buen punto de partida para comenzar a "inquietar" a la opinión pública en los temas que son clave para el desarrollo del país, para que de esta manera, si el primer paso no lo da la clase política, lo demos nosotros.
    Saludos!!!

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